Se entregará hoy sepulturero que abandonó 6 recién nacidos en la puerta del Cementerio Cristo Salvador.
Por Roberto Veras,
SANTO DOMINGO ESTE.-
El caso de Hilario Pascual, conocido como «Grillo», el sepulturero acusado de abandonar los cadáveres de seis neonatos frente al cementerio Cristo Salvador en San Isidro, es un asunto que merece una profunda reflexión sobre las responsabilidades y procedimientos involucrados en el manejo de los fallecidos recién nacidos.
En primer lugar, es importante destacar que el chofer de la funeraria juega un papel crucial en este proceso. Entregar los cuerpos de los fallecidos a una persona que no pertenece a la administración del cementerio plantea cuestiones sobre la cadena de custodia y la seguridad de los restos. Además, la falta de documentación adecuada agrava aún más la situación, ya que es fundamental llevar un registro y documentación adecuada para garantizar la trazabilidad y la legalidad de cada entierro.
Otro punto a considerar es el pago de impuestos por este servicio. El manejo adecuado de los cadáveres y su sepultura debe cumplir con ciertos estándares legales y sanitarios, y es razonable esperar que aquellos que prestan estos servicios estén cumpliendo con sus obligaciones fiscales. La falta de transparencia en este aspecto también debe abordarse.
En cuanto al sepulturero Hilario Pascual, es esencial que se entregue a las autoridades y colabore en la investigación para esclarecer por qué abandonó los cadáveres de los neonatos. Este acto es profundamente inhumano y debe ser aclarado de manera adecuada. Las informaciones policiales que surjan de la investigación serán cruciales para determinar la verdad de lo ocurrido.
El administrador del cementerio Cristo Salvador, Virgilio Ureña García, ha instado al sepulturero a colaborar con las autoridades, lo cual es un paso importante para la búsqueda de respuestas. La comunidad y las familias afectadas merecen una explicación y justicia en este caso tan delicado.
En resumen, este incidente destaca la necesidad de revisar y fortalecer los procedimientos relacionados con el manejo de cadáveres y la responsabilidad de quienes participan en este proceso. La verdad debe salir a la luz, y aquellos responsables de actos inaceptables deben ser llevados ante la justicia para garantizar que situaciones como estas no se repitan en el futuro.

