La tolerancia en la crítica política
Por Roberto Veras,
SANTO DOMINGO ESTE.-
En mis 32 años como Comunicador Social en Santo Domingo Este, he sido receptor de críticas de toda índole, y jamás he respondido con intimidación, porque entiendo que, al ser una figura pública, debo ser tolerante a la crítica. Este principio parece escapar a muchos abogados políticos en la zona, quienes se muestran sumamente sensibles cuando son objeto de críticas políticas.
En este tiempo, he sido blanco de ataques desde diversos ángulos políticos, y en ningún momento he optado por responder de manera personal. La crítica, en mi perspectiva, es una herramienta esencial para el crecimiento y la mejora. Si uno no puede manejarla de manera constructiva, quizás debería replantearse su posición en la esfera pública, especialmente en el ámbito político.
Es curioso observar cómo algunos abogados políticos en Santo Domingo Este reaccionan de manera visceral frente a las críticas, tomando cada señalamiento como un ataque personal. Parecen olvidar que, al decidir entrar en la arena política, están aceptando someterse al escrutinio público. Es una paradoja que aquellos encargados de defender la ley a veces parecen incapaces de aceptar que ellos también están sujetos a la rendición de cuentas.
Resulta sorprendente cómo algunos abogados políticos creen tener carta blanca para agredir e intimidar a las personas, y cuando son señalados, en lugar de reflexionar sobre sus acciones, amenazan con llevar a los críticos ante la justicia. Esta actitud solo refuerza la percepción de que algunos actores políticos se consideran por encima de las normas que deberían regir para el bien común.
Cabe destacar que, ya sea para bien o para mal, en mi ejercicio como Comunicador Social siempre he procurado decir la verdad. La verdad puede ser incómoda, pero es un pilar fundamental para el progreso y la transparencia en cualquier sociedad. La crítica política, lejos de ser un ataque personal, es un llamado a la reflexión y a la mejora continua. Si usted es político y le sirve el sombrero póngaselo.
Finalmente, la tolerancia a la crítica es esencial para cualquier persona que haya decidido asumir un rol público, especialmente en el ámbito político. Si la crítica se percibe como un ataque personal, se pierde la oportunidad de aprender y evolucionar. La sociedad espera y merece líderes que no solo defiendan sus ideas, sino que también estén dispuestos a escuchar y aprender de las opiniones divergentes.

