Luchas internas dentro del PRM ponen en peligro el control de SDE
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO ESTE.-
Este escenario político que describe Domingo Plácido en su intervención televisiva refleja una problemática común en la dinámica de poder dentro de los partidos políticos. La confrontación entre las facciones internas, en este caso entre los dirigentes del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en el Palacio Presidencial y los dirigentes del municipio Santo Domingo Este, muestra una lucha por el control y la influencia dentro de la organización.
La afirmación de Plácido de que los dirigentes están «jugando a quien tiene la razón» subraya la falta de cohesión y liderazgo claro dentro del partido. Más que una búsqueda de la verdad o la razón, parece tratarse de una competencia por el poder y el reconocimiento dentro de la estructura partidaria.
El hecho de que se vincule el resultado de una elección, en este caso la de Dio Astacio, como un determinante de quién tiene la razón, ilustra la instrumentalización de los procesos democráticos para fines de legitimación interna. En lugar de basarse en principios políticos o ideológicos, la disputa se reduce a una cuestión de ganar o perder, lo que socava la integridad y la transparencia del proceso político.
La lucha por el control del poder dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) representa no solo una disputa interna, sino también un riesgo significativo para el control del municipio Santo Domingo Este (SDE). Cuando los dirigentes del partido se enfrascan en batallas internas, la atención y los recursos se desvían de las necesidades y preocupaciones reales de la ciudadanía.
El peligro de perder la plaza municipal de Santo Domingo Este es real y puede tener consecuencias graves para el partido y para la comunidad en general. La falta de cohesión interna y la división entre los dirigentes pueden debilitar la capacidad del PRM para movilizar el apoyo electoral y ofrecer soluciones efectivas a los problemas locales.
Además, esta lucha por el control interno podría alienar a los votantes y provocar una pérdida de confianza en el partido. Los ciudadanos esperan que sus representantes políticos trabajen en su beneficio y aborden los desafíos de manera responsable y colaborativa. Cuando el foco se desplaza hacia disputas internas, se corre el riesgo de alienar a la base electoral y abrir la puerta a la competencia de otros partidos políticos.
El 28 de febrero próximo se convertirá en una fecha crucial para demostrar quién obtuvo la victoria, pero más allá del resultado electoral, lo que queda en entredicho es la salud de la democracia interna del PRM y la capacidad del partido para resolver sus conflictos de manera constructiva y transparente.
En última instancia, es crucial que los líderes del PRM reconozcan la importancia de la unidad interna y trabajen juntos para resolver sus diferencias de manera constructiva. Solo así podrán mantener el control del municipio Santo Domingo Este y continuar sirviendo efectivamente a la comunidad. La estabilidad política y el bienestar de los ciudadanos deben ser siempre la prioridad, por encima de las luchas por el poder interno.

