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El carácter de Juan de los Santos, su asistente personal y yo.

Por Roberto Veras,

SANTO DOMINGO ESTE.-

Cuando Juan de los Santos era pre-candidato para pertenecer al Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) estaban buscaron un periodista fotógrafo y conocedor del manejo de la tecnología computacional, y que tuviera una personalidad afable para soportar las exigencias de trabajo que había que tener para trabajar al lado de Juancito.

Su asistente personal, hoy diputado, dijo esa persona es Robert Veras. Juancito tenía que recorrer el país para conversar y convencer a  los miembros del Comité Central que votaran por él en la primaria de escogencia a esa posición del PLD.

Juan de los Santos, en su camino hacia el Comité Político del PLD, necesitaba un equipo sólido a su lado. Aquí es donde entra en escena Robert Veras, periodista fotógrafo con habilidades tecnológicas y una personalidad afable, perfectamente adaptado para las exigencias del trabajo al lado de «Juancito».

El hecho de que Juancito tuviera que recorrer todo el país para conversar y persuadir a los miembros del Comité Central del PLD para que votaran por él en la primaria muestra el nivel de dedicación y esfuerzo que implica la política. Este tipo de campaña no solo requiere habilidades de persuasión, sino también un compromiso incansable con el contacto directo y la construcción de relaciones.

En uno de esos viajes nos acompañó su asistente y en la noche después de la actividad yo dije jocosamente que a qué hora yo podía despertarlo cuando partiéramos  a la provincia de Monte Cristi, y Juancito con voz firme dijo a mí no tienes que despertarme, a quien debe despertar es a este mama  (g) refiriéndose a su asistente personal.

Traigo esto a colación, pues después que llegamos a Santo Domingo Este procedente de Monte Cristi delante de Melenciano, encargado de las Redes Sociales intentó decirme la misma palabra que le dijo a su asistente, y ante de que terminara la frase le dije en tono firme: ten cuidado, tu podrá ser el alcalde, pero a mi debe de respetarme, pues yo soy más viejo que tú y me no gusta esa palabra.

Al mencionar mi edad y la necesidad de respeto, yo enfatizaba que la experiencia y la antigüedad merecen consideración y deferencia, independientemente de las jerarquías formales. Esta respuesta también puede interpretarse como una defensa de la dignidad personal y profesional, recordándole al encargado de las redes sociales que, aunque pueda ser el alcalde, aún debe mostrar consideración hacia todos los miembros de su equipo.

El comentario de Juancito, «vayan a despertar a ese mama (g) de asistente», añade un toque de humor y camaradería a la situación. Parece que Juancito estaba tratando de mantener un ambiente ligero y amigable, al tiempo que establecía claramente quién era responsable de despertar a quién durante el viaje.

El dicho «sin carácter no hay respeto» refleja la idea de que para ser respetado, es fundamental tener una personalidad fuerte y decidida. El carácter se refiere a la combinación de rasgos mentales y morales que definen a una persona y su comportamiento.

En el contexto de la historia que he compartido, está claro que debemos establecer límites claros y exigir respeto, incluso frente a figuras de autoridad como el alcalde. Mi firmeza y determinación en defender mi dignidad y recibir un trato adecuado subraya la fortaleza del carácter personal.

Finalmente, en este sentido, no es solo una cuestión de jerarquía o posición, sino también de cómo nos valoramos y nos hacemos valer ante los demás. Cuando una persona muestra carácter y se respeta a sí misma, es más probable que también sea respetada por los demás.

Es una lección importante en cualquier contexto, especialmente en el mundo político, donde las relaciones de poder pueden ser complejas y desafiantes. En última instancia, este intercambio resalta la importancia de mantener un ambiente de trabajo respetuoso y profesional, donde las relaciones se basen en la colaboración y el entendimiento mutuo, incluso en situaciones de poder político.

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