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La elección del Muy Respetable Gran Maestro es una prerrogativa de los delegados de las diferentes Logias del país.

LA VERDAD SIN MASCARA EN EL ODFELISMO (2 de 3)

Por Juan Veras

SANTO DOMINGO.-

Desde mi entrada a la Gran Orden Unida de Odfelos, he observado con creciente preocupación la influencia dominante que ejercen los eméritos y los Muy Respetables Grandes Maestros en la elección del hermano que dirigirá los destinos de la orden como rector del odfelismo nacional.

Esta situación merece un análisis detallado, ya que contraviene la esencia democrática y participativa que debería caracterizar nuestras asambleas.

La prerrogativa de los delegados

Históricamente, la elección del Muy Respetable Gran Maestro ha sido prerrogativa de los delegados. Los delegados son, en esencia, los representantes de todos los miembros de la orden, elegidos para expresar la voluntad colectiva en la asamblea del odfelismo.

Ellos son los que tienen el conocimiento de las necesidades y aspiraciones de la base de la orden, y, por lo tanto, están en la mejor posición para tomar decisiones cruciales como la elección del Muy Respetable Gran Maestro.

La influencia de los Eméritos y los Muy Respetables Grandes Maestros

Sin embargo, en la práctica reciente, hemos visto cómo los eméritos y los Muy Respetables Grandes Maestros han asumido un rol predominante en este proceso.

Su influencia ha desviado la elección de su cauce natural, minando la legitimidad del proceso y creando un ambiente de desconfianza entre los miembros.

Esta situación no solo es injusta sino también perjudicial para la cohesión y el futuro de nuestra orden.

No más Muy Respetable Gran Maestro Títeres

No podemos seguir permitiendo Muy Respetable Gran Maestro títeres del Muy Respetable Gran Maestro saliente.

La perpetuación de una línea de sucesión controlada por el Muy Respetable Gran Maestro anterior socava la independencia y la capacidad de liderazgo del nuevo Muy Respetable Gran Maestro.

Necesitamos líderes que sean verdaderos representantes de la voluntad de los delegados y, por ende, de todos los miembros de la orden, no simplemente marionetas de sus predecesores.

La imposición de una minoría en la democracia

En cualquier sistema verdaderamente democrático, la imposición de la voluntad de una minoría sobre la mayoría no tiene cabida. La esencia de la democracia radica en la representación equitativa y en la toma de decisiones basada en la voluntad de la mayoría.

Permitir que una minoría poderosa dicte los términos de la elección del Muy Respetable Gran Maestro va en contra de estos principios fundamentales y debilita la estructura democrática de nuestra orden.

El secretismo y la necesidad de transparencia

Además, la manera en que se manejan las informaciones con secretismo dentro de la orden debe cambiar.

La falta de transparencia impide que los miembros estén plenamente informados sobre los procesos y decisiones que afectan a la Orden. No quieren que se diga la verdad, y la verdad debe ser dicha aunque sea dolorosa.

Solo a través de la transparencia y la apertura podemos garantizar una toma de decisiones justa y equitativa.

Consecuencias para la Orden

La intervención de los eméritos y los Muy Respetables Grandes Maestros saliente en la elección del Muy Respetable Gran Maestro no solo contradice los principios democráticos de nuestra orden, sino que también erosiona la moral y el compromiso de los delegados y de la membresía en general.

Cuando los miembros sienten que su voz no es escuchada ni respetada, la participación disminuye, y la misión original de la orden, establecida por nuestros industriosos y benevolentes ancestros, corre el riesgo de ser olvidada.

Llamado a la acción

Es vital que recuperemos la práctica de la elección del Muy Respetable Gran Maestro por parte de los delegados, reafirmando así nuestro compromiso con los principios democráticos que han guiado a nuestra orden desde sus inicios.

Hago un llamado a todos los miembros para que reflexionen sobre esta situación y trabajen juntos para restaurar la integridad de nuestro proceso electoral.

Además, debemos abogar por una mayor transparencia y apertura en la gestión de la orden, para que todos los miembros puedan participar plenamente y con confianza.

En conclusión, la elección del Muy Respetable Gran Maestro del odfelismo nacional debe ser una prerrogativa exclusiva de los delegados.

Solo así podremos garantizar que la dirección de nuestra orden refleje verdaderamente la voluntad de sus miembros y preserve la misión y valores que nos legaron nuestros ancestros.

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