La venta de la Logia de Neyba y la urgencia de un liderazgo transparente
Por Juan Veras
SANTO DOMINGO.-
El caso de la venta de la Logia de Neyba sigue siendo un capítulo oscuro en la historia de la Gran Orden Unida de Odfelos. La falta de transparencia y la opacidad que han rodeado esta transacción han dejado una cicatriz profunda entre los miembros de la Orden, que aún esperan respuestas claras.
La opacidad y la falta de rendición de cuentas no solo han manchado la reputación de la Orden, sino que han puesto en evidencia un entramado de complicidad que va más allá de los altos mandos.
Tanto el Muy Respetable Gran Maestro del Comité Administrativo como su predecesor han trabajado para obstaculizar cualquier intento de esclarecer los detalles de la venta. ¿Cuánto se vendió? ¿Cómo se distribuyó el dinero?
Estas son preguntas que permanecen sin respuesta, ya que las autoridades odfélicas han hecho todo lo posible por mantener la verdad oculta bajo un manto de impunidad.
La inacción de estos miembros es un reflejo del profundo deterioro ético que ha permitido que los intereses personales prevalezcan sobre los principios de amistad, amor y verdad que deberían guiar a cada odfelo.
El silencio cómplice no solo daña la integridad de la Orden, sino que también socava la confianza de los hermanos que aún creen en la misión original de los ancestros odfelos.
Pero la historia no termina aquí, a medida que se acerca la próxima bienal, los delegados de la Orden enfrentan un desafío crucial. Si las actuales autoridades del odfelismo continúan rehuyendo su responsabilidad de decir la verdad, entonces será deber de los delegados proponer y elegir a un Muy Respetable Gran Maestro comprometido con la transparencia y la integridad.
La historia reciente ha demostrado que las imposiciones desde la cúpula solo sirven para perpetuar un sistema de encubrimiento y manipulación que traiciona los principios fundamentales de la Orden. Si los delegados permiten que esta cúpula siga imponiendo su voluntad, la Orden se enfrentará a una inevitable recaída en la confianza y la membresía.
Se rumorea que algunos miembros de la Logia de Neyba han recibido dinero como parte de esta venta turbia, y su silencio es ensordecedor. Estos miembros, que deberían ser los primeros en exigir claridad y transparencia, han optado por callar y no actuar.
No han ido a la alcaldía del municipio para solicitar una certificación de la venta, una acción que podría haber arrojado luz sobre los términos y condiciones del acuerdo.
Tampoco han presentado quejas ante la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), a pesar de la gravedad del hecho de que esta transacción no pagó ningún impuesto al Estado dominicano, lo que podría constituir un delito de lavado de activos.
El silencio de los buenos odfelos no es complicidad, sino una condena silenciosa a estas acciones que manchan el nombre de la Orden. Sin embargo, es hora de que esa condena se haga audible, de que la verdad salga a la luz y de que se rinda cuentas de manera justa y transparente.
El futuro de la Gran Orden Unida de Odfelos depende de un cambio en la forma en que se eligen sus líderes. Basta ya de estas imposiciones que solo sirven para ocultar la verdad.
Es momento de que los delegados asuman su responsabilidad histórica y elijan a un líder que restaure la confianza en la Orden, que actúe con honestidad y que ponga fin a esta cultura de silencio e impunidad.
Solo así se podrá recuperar el verdadero espíritu de amistad, amor y verdad que nuestros ancestros odfelos consagraron. La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.

