La asamblea de delegados y el rol esencial de sus miembros
Por Juan Veras
SANTO DOMINGO.-
En el seno de la Gran Orden Unida de Odfelos, la asamblea de delegados representa uno de los pilares fundamentales de nuestra estructura organizativa y democrática. Este evento no es simplemente una reunión; es el corazón palpitante donde se decide el rumbo de nuestra fraternidad, donde se confrontan ideas, se debaten propuestas y se toman decisiones que afectan a todos los miembros de la orden. Para entender su importancia, es necesario desglosar lo que realmente significa una asamblea de delegados y cuál es la responsabilidad que recae sobre cada uno de estos representantes.
La asamblea de delegados es un espacio sagrado de deliberación, donde los representantes elegidos por cada logia se reúnen para discutir asuntos de vital importancia para la orden. En este contexto, se pone a prueba la democracia interna del Odfelismo, pues es aquí donde se deben escuchar todas las voces y considerar todos los puntos de vista. Las decisiones que se toman en estas asambleas no son triviales; cada voto, cada argumento, tiene el potencial de moldear el futuro de la orden, ya sea para bien o para mal.
La responsabilidad de un delegado dentro de esta asamblea es inmensa. No se trata solo de ocupar un asiento y levantar la mano cuando se requiere una votación. Un delegado debe ser, ante todo, un fiel representante de su logia. Esto significa que, antes de asistir a la asamblea, debe haber establecido un diálogo constante y abierto con los miembros de su logia. Debe conocer sus inquietudes, entender sus puntos de vista y llevar estos a la asamblea como si fueran los suyos propios. La voz del delegado es la voz de su logia, y en sus manos está el deber de amplificarla con integridad y lealtad.
Pero la representación es solo una parte del rol de un delegado. También tiene la responsabilidad de informarse a fondo sobre los temas que se van a tratar. No puede llegar a la asamblea sin conocimiento de causa, esperando simplemente seguir la corriente. Debe revisar los documentos proporcionados con anticipación, investigar los puntos clave y prepararse para contribuir de manera significativa al debate. Un delegado bien informado es un delegado que puede defender los intereses de su logia con argumentos sólidos y fundamentados.
Durante la asamblea, la participación activa es crucial. Un delegado no puede limitarse a observar desde la barrera; debe involucrarse en las discusiones, aportar perspectivas valiosas y, cuando sea necesario, cuestionar las propuestas que no estén alineadas con los principios de la orden. El voto de un delegado no debe ser una mera formalidad; debe ser una decisión consciente y bien pensada, basada en el bienestar de la orden y en los valores fundamentales del Odfelismo: amistad, amor y verdad.
Sin embargo, en tiempos recientes, hemos observado que no todos los delegados están cumpliendo con estas responsabilidades. Algunos, movidos por intereses particulares o por miedo a confrontar a las autoridades, han preferido guardar silencio o simplemente seguir la corriente. Esto no solo es una traición a los principios de nuestra orden, sino también un peligroso precedente que pone en riesgo la integridad de nuestras decisiones.
Decisiones no transparentes, votaciones que se realizan sin un verdadero análisis crítico, y el juego de la doble moral que muchos han adoptado, están enviando un mensaje equivocado a la comunidad odfélica. El Odfelismo no puede permitirse delegados que se conviertan en meros espectadores o cómplices de acciones que van en contra de los valores que juramos defender.
Por lo tanto, hago un llamado a todos los delegados de nuestra orden. Recuerden la inmensa responsabilidad que recae sobre ustedes. Recuerden que su papel en la asamblea no es solo un honor, sino un deber sagrado. No podemos permitir que las decisiones se tomen a puertas cerradas, sin la debida transparencia y sin un verdadero compromiso con la verdad. La verdad, aunque dolorosa, es la única guía que puede mantener a nuestra orden en el camino correcto.
Si continuamos permitiendo que la falta de transparencia y la doble moral dominen nuestras asambleas, estaremos socavando la esencia misma de lo que significa ser un odfélico. Como delegados, tienen el poder y la responsabilidad de asegurarse de que esto no suceda. Porque al final del día, la verdad, por dolorosa que sea, es lo único que puede garantizar la supervivencia y prosperidad de nuestra Gran Orden Unida de Odfelos.

