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El trastorno afectivo bipolar, “un desafío silencioso”

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO.-

En una conversación reciente con el Dr. Ramón Vega, especialista en comportamiento humano y psiquiatra, exploramos el trastorno afectivo bipolar, una condición mental que afecta de manera profunda y, a menudo, invisible a quienes la padecen. El Dr. Vega destacó que el trastorno bipolar se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo, que pueden oscilar entre episodios de depresión profunda y momentos de euforia o manía.

Durante los episodios depresivos, las personas con trastorno bipolar pueden sentirse sumamente tristes, agotadas y sin motivación para seguir con sus responsabilidades diarias. Pueden perder el interés en actividades que antes disfrutaban, y en los casos más severos, pueden experimentar pensamientos suicidas. Por otro lado, los episodios maníacos se caracterizan por un aumento excesivo de energía y entusiasmo, lo que puede llevar a comportamientos impulsivos, como tomar decisiones arriesgadas o iniciar proyectos irrealizables.

El Dr. Vega también señaló un patrón recurrente en muchas personas con trastorno bipolar: tienden a embarcarse en proyectos con mucho entusiasmo durante sus fases maníacas, pero los abandonan cuando su estado de ánimo cambia, dejando tareas a medio camino. Este comportamiento no solo se limita a los proyectos personales, sino que se extiende también a sus trabajos. «Es común que las personas con trastorno bipolar no duren el tiempo reglamentario en una empresa», afirmó Vega. «Pasan de trabajo en trabajo, incapaces de mantener una estabilidad laboral a largo plazo. A menudo culpan a las circunstancias o a los demás de su incapacidad para quedarse en un lugar, pero la verdadera causa está en los cambios bruscos de ánimo que experimentan».

Este patrón de inestabilidad laboral puede llevar a que las personas con trastorno bipolar sean malinterpretadas en sus entornos laborales, y a veces, estigmatizadas por su incapacidad para mantener un trabajo. Durante los episodios maníacos, pueden parecer empleados altamente productivos y enérgicos, pero con el tiempo, la energía disminuye, y es probable que abandonen el puesto o pierdan el interés. «Esta falta de consistencia y compromiso no es una cuestión de voluntad o carácter, sino de una afección mental que afecta profundamente su comportamiento y su capacidad para cumplir con las expectativas de un empleo estable», comentó Vega.

El especialista subrayó que este ciclo de ir de trabajo en trabajo puede ser devastador para la persona afectada, que siente una mezcla de frustración y culpa, y a menudo culpa a los demás o a las circunstancias externas. «El trastorno bipolar genera una tormenta interna que impide que las personas mantengan la estabilidad en sus vidas, ya sea en lo personal o lo profesional», añadió el Dr. Vega.

Además, el Dr. Vega destacó que la raíz de estos comportamientos reside en un mal funcionamiento del sistema límbico del cerebro, lo que provoca fluctuaciones extremas en el estado de ánimo sin que exista una causa aparente en el entorno personal, laboral o social. Este trastorno afecta no solo a las relaciones interpersonales y familiares, sino también al desempeño laboral y la estabilidad emocional.

«Es crucial que la sociedad entienda que las personas con trastorno bipolar no siempre pueden controlar sus estados de ánimo, y necesitan apoyo tanto médico como emocional», enfatizó Vega. A su juicio, la clave para una mejor convivencia y comprensión de las personas con esta condición es la educación y la conciencia social, para así evitar la estigmatización que a menudo acompaña a los problemas de salud mental.

El Dr. Vega finalizó subrayando la importancia de que las personas con trastorno bipolar reciban tratamiento adecuado y apoyo constante. Con las herramientas y el acompañamiento adecuados, es posible ayudarles a gestionar sus emociones y encontrar un equilibrio, tanto en su vida personal como en su entorno laboral.

El trastorno afectivo bipolar sigue siendo un desafío constante, pero con empatía, comprensión y un enfoque adecuado, se puede mejorar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen. La estabilidad, en todos los aspectos de la vida, es posible con el apoyo necesario.

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