El Ministerio de Educación debe saldar su deuda con la alcaldía, “un llamado urgente a la nueva gestión”
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO ESTE.-
La reciente intervención de la regidora Crismely Pinales en la sesión del Concejo de Regidores ha puesto de manifiesto una situación alarmante que, de no ser atendida con urgencia, podría tener repercusiones graves en nuestras escuelas públicas.
La deuda acumulada de más de cinco meses por el servicio de recolección de desechos sólidos es un síntoma preocupante de una gestión que parece estar fallando en sus compromisos más básicos.
La limpieza y el mantenimiento de nuestros centros educativos son esenciales no solo para garantizar un ambiente propicio para el aprendizaje, sino también para proteger la salud y la seguridad de todos los involucrados: estudiantes, maestros y personal administrativo.
La falta de pago a los servicios de recolección de desechos sólidos no es simplemente una cuestión administrativa; es un reflejo de la falta de atención a las necesidades fundamentales de nuestras escuelas, que deben ser priorizadas en la agenda del Ministerio de Educación.
Es inaceptable que, aun siendo uno de los principales beneficiarios del 4% del presupuesto nacional, el ministerio no haya cumplido con sus obligaciones financieras a nivel local.
Esto genera una profunda desconfianza en la gestión de los recursos y en la capacidad del sistema educativo para atender las necesidades básicas que son críticas para el desarrollo de nuestros niños. La educación no debería verse comprometida por problemas que pueden y deben resolverse con una administración adecuada y responsable.
La llegada del nuevo ministro de educación, Luis Miguel De Camps García trae consigo la esperanza de un cambio. Es fundamental que este nuevo liderazgo actúe con rapidez y eficacia, no solo para saldar las deudas pendientes, sino también para establecer mecanismos que eviten que situaciones como esta se repitan.
La comunidad educativa está unida en su llamado a la acción, y los regidores han manifestado su disposición a respaldar cualquier iniciativa que busque garantizar que el ministerio cumpla con sus responsabilidades.
Exigimos que se tomen medidas concretas y que se garantice la transparencia en el uso de los fondos públicos. El bienestar de nuestros niños y la calidad de su educación no deben ser sacrificados en el altar de la burocracia y la ineficiencia.
Es hora de que todos los actores involucrados se comprometan a trabajar en conjunto para proteger el futuro de las próximas generaciones y asegurar que nuestros centros educativos sean espacios donde se priorice la salud, la seguridad y el aprendizaje.

