Después del palo dado… ni Dios lo quita
Por redacción SDE digital.-
Más de 200 familias lloran hoy la pérdida irreparable de un ser querido. La tragedia en el centro de baile Jet Set no fue un accidente fortuito, fue una desgracia anunciada. Según las investigaciones preliminares, el «accidente» pudo haberse evitado. Pero como siempre, en esta tierra de improvisaciones, el candado se quiere poner después del robo.
En medio del dolor, el país entero vio cómo algunos corrieron a las cámaras no para solidarizarse sinceramente, sino para pescar en río revuelto. Los mismos de siempre, los que se alimentan del caos y se disfrazan de dolientes para sacar tajada. ¡Qué vergüenza!
Ahora, muchos se rasgan las vestiduras y hablan de inspeccionar estructuras, de remozar edificaciones, de hacer levantamientos técnicos. ¿Pero dónde estaban antes? ¿Dónde estaban las autoridades que tenían la responsabilidad de fiscalizar? ¿Dónde estaban los «expertos» que ahora aparecen como sabiondos del desastre?
La verdad es dura, pero hay que decirla: aquí no hay cultura de prevención, hay cultura de improvisación. Se actúa cuando ya el mal está hecho, cuando las lágrimas corren por las mejillas de madres, hijos y hermanos desconsolados.
Y peor aún, cuando pasa la conmoción, se archivan los informes, se callan las voces, y todo vuelve a su rutina mediocre. Así es este país a veces: traidor con su gente, y oportunista con su dolor.
Las más de 200 vidas que se apagaron no pueden ser simplemente una estadística más. No se puede permitir que esta tragedia se diluya con el paso de los días como una noticia vieja. Porque el olvido también es una forma de traición.
Lo que pasó en Jet Set debe marcar un antes y un después, no solo en la política de seguridad estructural, sino también en nuestra manera de ver la vida humana: como algo sagrado, y no como un número más en los noticieros de las 7.
Ojalá que esta vez, el dolor no se convierta en costumbre. Ojalá que esta vez, al menos, la vergüenza nos mueva a actuar.
Porque después del palo dado… ni Dios lo quita.

