El odfelismo verdadero no muere; solo duerme, esperando que sus hijos lo despierten.
Por Juan Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
En los últimos veinte años, el odfelismo nacional ha sido víctima de un mal que corroe desde lo alto: la imposición.
Una tras otra, en todas las bienales, se ha repetido el mismo patrón: desde las cúpulas se decide quién dirigirá los destinos de la Gran Orden, sin consultar ni respetar la voluntad libre de las logias ni de sus delegados.
El resultado es una estructura viciada, donde los valores fundacionales han sido cambiados por intereses personales, y la transparencia por el sigilo cómplice.
Este modelo impuesto ha llevado a una decadencia notoria. No es casualidad que cada vez sean menos los que creen, que se haya enfriado el fervor de los nuevos iniciados y que muchos hermanos hayan preferido el silencio o el retiro.
Porque el odfelismo, cuando no se fundamenta en la verdad, se convierte en una simple caricatura de lo que fue: un movimiento de hombres buenos, trabajadores, honestos y solidarios.
Hoy más que nunca, ha llegado la hora de despertar. Las logias deben enviar a sus mejores hombres, no para adornar asambleas, sino para cambiar la historia. Se necesita valentía para romper con una práctica dañina que ha hecho del poder un fin y no un medio para servir.
Algunos miembros de la cúpula dirigencial han confundido su misión: no están ahí para enriquecerse con los locales que nuestros ancestros levantaron con sudor, con sacrificios, con esperanza.
No se puede permitir que la codicia convierta en negocio lo que nació como refugio de fraternidad. Pero llegará el momento inevitable y justo en que esa codicia se estrellará contra la roca firme de la verdad y el patriotismo de los odfelos de buena voluntad.
Ese día, la fe volverá. Volverá el odfelo que cree en la filosofía viva de la honestidad, el que defiende la amistad sin esperar favores, el que cultiva el amor como principio y la verdad como destino. Porque el odfelismo verdadero no muere. Solo duerme, esperando que sus hijos lo despierten.

