¿Repetirá Abinader la jugada de Peña Gómez?
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
Recuerdo, como si fuera ayer, aquel momento decisivo en la historia reciente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), cuando el doctor José Francisco Peña Gómez tuvo que asumir personalmente la candidatura a la alcaldía del Distrito Nacional. No lo hizo por vanidad ni por cálculo personal, sino porque los precandidatos de entonces mantenían una guerra campal que amenazaba con fracturar al partido, debilitarlo y entregar en bandeja de plata la victoria a la oposición. Fue un acto de responsabilidad y de grandeza política que permitió mantener la unidad y rescatar las posibilidades de triunfo.
Hoy, muchos años después, pareciera que la historia, terca como siempre, vuelve a asomar su rostro, aunque en un escenario distinto y en una escala mucho mayor: la presidencia de la República. El presidente Luis Abinader, en su momento, colocó un “candado” constitucional y político para impedir su reelección, ganándose así el reconocimiento de quienes valoraron su palabra empeñada y su coherencia democrática. Sin embargo, como se dice popularmente, también se quedó con la llave de ese candado, pues en política nada se hace sin tener un plan alterno ante situaciones de crisis.
Y la crisis parece estar tocando la puerta. La proliferación de precandidatos presidenciales dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha encendido alarmas entre sus bases, sus dirigentes y hasta en la opinión pública. Cada quien defiende su proyecto personal, pero la suma de todos esos proyectos no garantiza la unidad, sino que más bien muestra grietas profundas que, de no cerrarse a tiempo, podrían abrir las puertas de par en par a un regreso de la oposición.
En este contexto, muchos miran hacia Abinader, no solo como presidente, sino como líder real del partido, y recuerdan el ejemplo de Peña Gómez: aquel momento en que, para evitar la debacle del PRD, decidió asumir él mismo la candidatura y poner orden en medio de la tormenta. Si las tensiones internas siguen creciendo y el riesgo de división se convierte en amenaza real, será Abinader quien tendrá que abrir ese candado que él mismo cerró, y tomar las riendas para garantizar que el PRM llegue a las elecciones con un candidato fuerte y con el partido unido.
Porque a veces, la historia obliga a los líderes a sacrificar decisiones previas y enfrentar lo que más temen: volver al ruedo. Peña Gómez lo entendió: no se trataba solo de ganar, sino de evitar que todo se perdiera. Ahora, la gran pregunta es si Abinader hará lo mismo, si repetirá aquella jugada histórica y asumirá la candidatura para salvar la unidad de su partido.
Esperemos, pues, atentos a los próximos meses, porque la política dominicana siempre guarda sorpresas y la llave que hoy parece guardada, mañana podría abrir el camino de nuevo.

