NacionalesOpinión

Una soldado de la democracia olvidada: el clamor de Juana Antonia Santana (Bartolina)

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO, RD.-

No sé qué está pasando con la sensibilidad de muchos funcionarios de este gobierno. Hay historias que deberían remover hasta la última fibra de humanidad en quienes hoy ostentan el poder. Por eso, me parece justo y esperanzador que sea Juan José Encarnación quien visite a Juana Antonia Santana, mejor conocida como “Bartolina”, una verdadera soldado de la democracia.

Ella conserva una riqueza que no se compra ni se vende: la de un espíritu firme y una sonrisa a pesar de las adversidades. Cuando me vio, 40 años después, todavía tuvo la fuerza de llamarme por mi nombre, con la emoción intacta:

—¡Ay, Dios mío! ¡Mira a Juan José Encarnación!

Fue un rayo de energía para ella, un destello de aquellos tiempos en que luchábamos por un país mejor.

Bartolina vive en el Ensanche Espaillat, Distrito Nacional, donde antes funcionaba el Comité E-6, del cual yo era secretario general. Hoy su realidad es desgarradora: pobreza extrema, sin estufa, ni nevera, ni lavadora, ni televisor, ni teléfono. Su cama es apenas un armazón de mala muerte que parece resistir por milagro.

Es indignante que una mujer que dio sus mejores años a la causa democrática haya quedado en este estado de abandono. No es un favor lo que pedimos, es un acto de justicia. Ella no clama por lujos ni privilegios, solo por dignidad.

Desde aquí, hago un llamado directo al presidente Luis Abinader: escuche este auxilio. No se trata solo de una persona necesitada, sino de una parte viva de nuestra historia, una mujer que, sin armas ni uniformes, libró las batallas que hoy nos permiten vivir en democracia.

El tiempo no espera, señor Presidente. La ayuda que no llega a tiempo deja de ser ayuda. Que la historia no tenga que señalar, una vez más, que olvidamos a quienes nos entregaron todo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *