¿Por qué quieren dañar nuestra imagen turística?
Por Redacción SDE.-
Narrado desde el corazón de un país que vive del sol, la playa y la sonrisa de su gente, este comentario nace de una preocupación legítima: incluir a República Dominicana en la lista de países con inseguridad no solo es injusto, sino que también es un golpe directo a nuestro principal motor económico, el turismo.
En un reciente informe, el Departamento de Estado de los Estados Unidos aconseja a sus ciudadanos “tener mayor precaución” al visitar varios países, alegando “riesgos ampliados de seguridad”. Entre esos destinos aparecen México, Guatemala, Honduras y otros más. Sin embargo, lo que más inquieta es que nuestra nación esté dentro de esa relación, cuando los países con niveles críticos de inseguridad son, indiscutiblemente, Venezuela y Haití.
¿A quién beneficia esta etiqueta?
Colocar a República Dominicana en el mismo renglón de países con crisis políticas profundas, violencia generalizada y colapso institucional es desconocer la realidad. Nuestro país tiene retos, sí, pero no vive bajo el caos ni el peligro constante que caracteriza a esas otras naciones. El turismo aquí sigue siendo seguro, con zonas hoteleras vigiladas, protocolos reforzados y un clima de hospitalidad que difícilmente se encuentre en otro lugar del Caribe.
No podemos permitir que estos informes, muchas veces influenciados por percepciones y no por datos concretos, manchen la imagen que hemos construido durante décadas. La República Dominicana recibe cada año millones de visitantes que regresan felices, y eso habla más fuerte que cualquier documento oficial redactado desde un escritorio lejano.
Este llamado es para que nuestras autoridades diplomáticas, el sector turístico y la sociedad civil defiendan con firmeza nuestra reputación. No podemos dejar que una clasificación injusta ahuyente a quienes nos eligen como su lugar de descanso y disfrute.
Porque este país es más que un destino: es un hogar que abre sus brazos, es cultura viva, es seguridad en la sonrisa de su gente.

