Los apagones y la urgencia de una respuesta de Estado
Por Juan José Encarnación
SANTO DOMINGO, RD.-
Me inscribo en la misma ocupación y preocupación que ha manifestado el señor presidente de la República, Luis Abinader, frente a los continuos y preocupantes apagones que están afectando a la ciudadanía en todo el territorio nacional. Es innegable que esta situación golpea directamente la economía doméstica, las pequeñas empresas y la confianza en el sistema eléctrico.
Con todo el respeto que pueda merecer, debo señalar que Celso Marranzini no ha dado pie con bola en la conducción de este problema. La realidad es que los apagones se han intensificado y las promesas de mejoras parecen no llegar al terreno, lo que genera frustración en la población.
En el sector privado, Marranzini ha demostrado una capacidad notable para liderar empresas, pero en contraste, sus incursiones en el sector público, particularmente en el ámbito energético, han estado marcadas por críticas y resultados adversos.
En medio de esta crisis, las redes sociales se han convertido en el termómetro del descontento. Allí se percibe la presión de sectores interesados principalmente grupos privados que parecen esperar que el gobierno fracase para justificar una eventual privatización de la distribución eléctrica. Esa posibilidad, aunque disfrazada de solución, sería en realidad un retroceso histórico que pondría la electricidad en manos de intereses particulares por encima del bienestar colectivo.
Por ello, pienso que este tema debe ser asumido directamente por el presidente de la República como unidad número uno del gobierno. Se necesita una respuesta de Estado, contundente y estratégica, que declare la situación en estado de emergencia, movilizando los recursos necesarios para:
- Comprar y distribuir todos los medidores que hagan falta.
- Adquirir transformadores y materiales eléctricos de calidad.
- Revisar y fortalecer la mayoría de los circuitos del país, especialmente en los sectores populares.
No es justo que las familias que pagan religiosamente su factura eléctrica reciban los mismos apagones que aquellos barrios donde las pérdidas rondan el 50%. El sistema debe ser equitativo y eficiente, y la gente necesita ver que sus aportes se traducen en un servicio digno y constante.
El presidente Abinader ha demostrado capacidad de respuesta rápida frente a crisis nacionales. Hoy, el tema eléctrico exige determinación. Porque la energía no es solo un servicio: es la base de la vida moderna, del comercio, de la industria y de la tranquilidad en los hogares.

