La ONU en 80 años
Por Martha Pérez
SSANTO DOMINGO, RD.-
Leer en detalles todo lo que publica la Organización de Naciones Unidas -ONU- que ha hecho durante ocho décadas contrasta mucho con la situación que vive la humanidad al día de hoy, consecuencias de múltiples acontecimientos, posiciones, decisiones y manejos interesados del liderazgo mundial, con honrosas excepciones.
Por ejemplo, una de las frases que destacan en la conmemoración octogenaria es “construyendo juntos nuestro futuro”, y en la práctica ni están juntos en lo mínimo que les aproxima y el futuro es incierto frente a los grandes temas de la agenda global, continental y regional, como los asentados en la misma agenda de sus sesiones que cursan en esta semana, entre otros.
La realidad es tal, demostrada por el propio instrumento de la diplomacia mundial, que el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, por un lado, expresa “Ocho decenios después, se puede trazar una línea directa entre la creación de las Naciones Unidas y la prevención de una tercera guerra mundial”, y por otro lado, en días previos, hace un llamado a los líderes mundiales con este mensaje “Nuestros tiempos exigen más que posturas y promesas. Exigen progreso. El debate General de la ONU la próxima semana es una oportunidad que no podemos desaprovechar. Mi mensaje a los líderes mundiales: tomen medidas serias, superen las divisiones y cumplan. Que esta sea una semana de soluciones.”
Sin dudas, al secretario general de la ONU, desde días antes se le notaba preocupación por lo que pudiera ser el resultado de estas importantes sesiones, más allá del 80 aniversario, porque la crisis geopolítica, social, económica, que vive el mundo es tan grande como las soluciones que amerita y esto sólo puede lograrse progresivamente desde un instrumento como éste en la dimensión de los objetivos que le dieron origen, de los cuales se ha ido divorciando.
Después de dos guerras mundiales, tras los anhelos de paz y a partir de aquel 26 de junio y 24 de octubre de 1945, respectivamente, las 50 naciones reunidas en San Francisco, California, en la Conferencia de las Naciones Unidas para la Organización Internacional, creyeron, como lo creyeron los 193 países que hoy son miembros, que la ONU es indispensable para buscar la paz firme y duradera, defender la justicia y la igualdad en el mundo, para promover el desarrollo sostenible, los derechos humanos, ayudar a los países a poner fin a los horrores que generan los conflictos. Todos los objetivos y normativas quedaron establecidos en la Carta de la ONU firmada y puesta en vigor en las citadas fechas.
En esste 80 aniversario más que fortalezas lo que se ha evidenciado son debilidades y la necesidad de una renovación integral que permita retomar lo positivo de sus orígenes y producir las reformas urgentes en sintonía con los tiempos de hoy y sus demandas, dentro de un marco de respeto mutuo, igualdad y justicia.
La agenda prevista del 20 al 30 de los corrientes, con temas nodales de urgente análisis y soluciones tuvo en sus primeros días desagradables incidencias que en modo alguno podrían facilitar su abordaje en un clima de unidad en la diversidad y de respeto mutuo. Por ejemplo, el tema para la solución pacífica de la cuestión de Palestina y la implementación de la solución biestatal, pese a la voluntaria adhesión de países reconociendo al Estado palestino que al momento sumaron unos once, los intereses hegemónicos, colonialista, las amenazas guerreristas, por parte de Estados Unidos e Israel, tienden a bloquear una posible solución, Entonces, es más de lo mismo.
A este liderazgo, a este instrumento llamado ONU, como fue concebido, debe importarles el genocidio en Gaza y otros millones de seres humanos que sufren como consecuencia de conflictos sangrientos, debe importarles el deterioro ambiental como consecuencia calentamiento global y el cambio climático, debe importarles la inseguridad alimentaria, el incremento de la pobreza y la pobreza extrema, debe importarles la mortalidad infantil, el surgimiento de enfermedades catastróficas, el cumplimiento de los ODS y la Agenda 2030, a cinco años de las metas. Debe importarles la lucha verdadera contra el narco tráfico a nivel global, reconociendo las leyes que en este orden tienen todos los países que las aplican.
Sabemos que se ha avanzado en varios aspectos, pero las incongruencias políticas de potencias, sus rivalidades sin control en algunos casos, fruto de debilidades comparables entre sí, como Estados Unidos frente a Rusia y China. la falta de la acción conjunta en favor de la humanidad, el irrespeto a la soberanía de las naciones y autodeterminación de sus pueblos, irradian negativamente muy de cerca el espacio para construir el bien común y el progreso colectivo, en las distintas realidades políticas, sociales, económicas y culturales. Disímiles, sí, pero reconciliables en una sociedad global que manda a unir voluntades y crear espacios de cooperación justos, en el marco del respeto mutuo y del principio ganar-ganar, siempre en beneficio de los pueblos.
En este contexto, la ONU puede reinventarse dentro de su propio marco de paz, dignidad e igualdad en un Planeta sano, para lo cual debe evitar la guerra, brindar asistencia humanitaria a quienes la necesitan, proteger los derechos humanos, defender el derecho internacional, procurar avanzar en los ODS para el desarrollo social.
El material discursivo desplegado por varios líderes en el escenario de la AGONU80º, dirigido puntualmente a temas de la agenda, sin desviarse, contiene puntos y propuestas relevantes para la movilización y la acción conjunta frente a la crisis global y regional actual, expresado con el corazón, pensando en los pueblos del mundo, especialmente en los más asediados hoy como consecuencia de los conflictos bélicos y amenazas intervencionistas, contiene temas para la reflexión y construir un hoja de ruta que conlleve a soluciones de corto y mediano plazo.
Retomo el mensaje que dirigió en su momento el secretario general de la ONU: Mi mensaje a los líderes mundiales: tomen medidas serias, superen las divisiones y cumplan. Que esta sea una semana de soluciones.”
Señores líderes de países miembros de la ONU: Que este 80 aniversario sea el punto de partida para renovar este organismo de la diplomacia mundial y llevar soluciones a la humanidad.

