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Estrategia, comunicación y credibilidad, retos del PRM en el escenario político y económico actual

Por Juan José Encarnación Soto

SANTO DOMINGO, RD.-

La fortaleza del Partido Revolucionario Moderno (PRM), tanto en el plano político como económico, no depende únicamente de la gestión gubernamental, sino de las estrategias que se diseñen para comunicar y defender con argumentos sólidos las políticas públicas implementadas.

En el ámbito político interno, se hace imprescindible un reagrupamiento multidisciplinario que permita articular un discurso coherente, técnico y creíble frente a la ciudadanía. No basta con la militancia tradicional; se requiere de profesionales capacitados que puedan explicar con propiedad las decisiones del Estado y sus impactos reales.

Desde esa perspectiva, el PRM debe estructurar un equipo de voceros especializados en las distintas áreas que inciden directamente en la vida nacional. Economistas que puedan interpretar indicadores y explicar el comportamiento de la economía; agrónomos que defiendan y orienten la política agrícola; profesionales de la salud que expongan los avances y retos del sistema sanitario; ingenieros que presenten con datos concretos las obras de infraestructura vial y de vivienda; y expertos en medio ambiente que aborden con responsabilidad temas sensibles como la minería y la sostenibilidad.

Asimismo, es fundamental contar con una voz autorizada que explique las políticas sociales y los esfuerzos realizados en materia de transparencia y lucha contra la corrupción. Este es un punto neurálgico para la credibilidad del gobierno. La población necesita entender que no se trata de discursos vacíos, sino de acciones concretas que han llevado a que personas implicadas en hechos delictivos enfrenten la justicia, reduciendo así la percepción de impunidad que históricamente ha afectado al país.

Un ejemplo tangible de estos avances lo constituye el trabajo de la Dirección General de Contrataciones Públicas, que ha informado sobre un ahorro superior a los 6,500 millones de pesos para el Estado, producto de la detección y corrección de fraudes, irregularidades y prácticas lesivas como los casos de CESTEC y otros procesos viciados. Estos datos, bien explicados, pueden convertirse en argumentos poderosos para fortalecer la confianza ciudadana.

En el plano económico, el discurso debe ser igualmente honesto y pedagógico. Es necesario explicar cómo los incrementos de precios a nivel mundial, producto del alza de los aranceles, del encarecimiento de los fletes y de la inseguridad global, impactan directamente en el costo de la materia prima y, por ende, en los precios locales. El aumento de los seguros marítimos y del transporte internacional no es una decisión interna, sino una consecuencia del contexto global.

Finalmente, hay que reconocer una realidad estructural: la República Dominicana no es un país industrializado y depende en más de un 85 % de la producción externa. Esta dependencia obliga a manejar el tema económico con responsabilidad, explicando las causas reales de la inflación importada y las medidas que se adoptan para mitigar sus efectos. Trabajar estos temas con seriedad, criterio técnico y un mensaje claro es clave para que el PRM consolide su fortaleza política y económica ante una ciudadanía cada vez más crítica y demandante.

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