José Rafael Abinader el legado de un hombre justo que sembró los valores del presente
Por redacción SDE digital
SANTO DOMINGO, RD.-
José Rafael Abinader fue un hombre que dejó huellas claras en la vida pública dominicana, siempre del lado de la institucionalidad y de las causas justas. Desde joven asumió responsabilidades importantes en el Estado, y cada paso que dio estuvo marcado por la coherencia y la defensa del país. Ese compromiso con la democracia y con el bienestar colectivo no fue circunstancial, sino una forma de vida que sostuvo aun en los momentos más difíciles de la historia nacional.
Ese legado es el que explica, en gran medida, el camino del actual presidente Luis Abinader. Su linaje político y moral viene directamente de su padre, un hombre que nunca dudó en dar la cara por la nación cuando hizo falta. José Rafael Abinader fue un defensor firme de las causas más justas desde las filas del Partido Revolucionario Dominicano, al que sirvió con lealtad, convicción y sentido de responsabilidad histórica.
Desde el PRD, Abinader padre luchó por la democracia, por la alternabilidad en el poder y por un país donde se respetaran las leyes. No fue un político de discursos vacíos, sino de posiciones claras, aun cuando estas implicaban riesgos personales o políticos. Siempre creyó que la política debía estar al servicio del pueblo y no de intereses particulares, y así actuó a lo largo de su vida pública.
Con el paso del tiempo y los cambios internos dentro del PRD, José Rafael Abinader volvió a demostrar su desprendimiento y su visión de futuro. Cuando se tomó la decisión de formar una nueva organización política, fue una pieza clave en el proceso que dio origen al Partido Revolucionario Moderno. Sin imponer condiciones, aportó lo que tenía para que naciera un partido llamado a renovar la esperanza democrática del país.
De esa conducta nace el ejemplo que hoy muchos ven reflejado en el presidente Luis Abinader. No se trata solo de un apellido, sino de una herencia de principios, de una forma de entender el poder como un servicio y no como un privilegio. El hijo creció viendo a su padre defender al país con firmeza, hablar claro y actuar con honestidad, valores que hoy conectan con el sentir de la gente.
Por eso, cuando el pueblo habla del actual presidente, muchos recuerdan que su manera de gobernar tiene raíces profundas. Viene de un hogar donde se enseñó a amar la democracia, a respetar la ley y a ponerse del lado correcto de la historia. Ese es el linaje de Luis Abinader: el de un padre que luchó por la nación desde el PRD, ayudó a sembrar el PRM y dejó como herencia la defensa de lo justo y de los mejores intereses del pueblo dominicano.

