Luis Abinader fortalece su liderazgo ante la crisis por los precios del petróleo
Por Juan José Encarnación
SANTO DOMINGO, RD.-
En medio de un escenario internacional marcado por la volatilidad de los precios del petróleo, el presidente Luis Abinader ha logrado proyectar un liderazgo firme y confiable, generando estabilidad en la República Dominicana. En tiempos de incertidumbre, la credibilidad de un gobernante se convierte en un activo fundamental, y en este caso, la confianza del pueblo en la toma de decisiones ha sido clave para mantener el equilibrio social y económico.
Es importante resaltar que en momentos de crisis es donde verdaderamente se pone a prueba la capacidad de liderazgo de un presidente. Luis Abinader ha demostrado, desde el inicio de su gestión, que posee la visión necesaria para enfrentar desafíos complejos, priorizando siempre el bienestar colectivo por encima de intereses particulares.
Un ejemplo claro de ese liderazgo se evidenció durante la pandemia del COVID-19, cuando el mandatario tomó decisiones arriesgadas pero estratégicas, como la reapertura de aeropuertos y hoteles para reactivar el turismo. Esta medida colocó al país como uno de los primeros en recuperar su principal fuente de ingresos, pese a las críticas de sectores opositores.
Asimismo, el presidente no dudó en autorizar la aplicación de una tercera dosis de la vacuna, una decisión que en su momento fue cuestionada, pero que posteriormente demostró ser acertada para proteger la salud de la población. Estas acciones reflejan a un gobernante que no teme tomar decisiones firmes cuando la situación lo amerita.
Desde el año 2020 hasta la actualidad, Abinader ha mostrado una capacidad de anticiparse a los problemas, proyectando soluciones antes de que estos se agraven. Esa visión de “ver más allá de la curva” ha sido determinante para mantener la estabilidad en medio de un mundo convulso.
Otro aspecto relevante de su gestión es su disposición a escuchar. A diferencia de otros mandatarios del pasado, que ignoraban recomendaciones o se aislaban en sus círculos de poder, Abinader ha demostrado apertura al diálogo, lo que fortalece la toma de decisiones y genera mayor consenso nacional.
Frente a la crisis de los combustibles, el gobierno ha implementado subsidios para evitar alzas desproporcionadas, aun cuando esto represente una carga para las finanzas públicas. Esta medida ha sido acompañada de acuerdos con comerciantes y empresarios, quienes han entendido que la estabilidad del país es también garantía para sus propios intereses.
Gracias a estos acuerdos, no se ha producido una escalada de precios en alimentos y otros productos esenciales, lo que ha permitido que la población enfrente la situación con mayor tranquilidad. Este clima de confianza es resultado directo de un liderazgo que genera seguridad y credibilidad.
En paralelo, el gobierno continúa impulsando importantes obras de infraestructura, como el monorriel, el teleférico y la ampliación del sistema de transporte en Santo Domingo Este. Estas iniciativas no solo mejoran la movilidad urbana, sino que también representan una apuesta por el desarrollo a largo plazo.
A esto se suman inversiones en el sector energético, con la construcción de nuevas plantas que aportarán cientos de megavatios al sistema eléctrico nacional, fortaleciendo la capacidad productiva del país. En conjunto, estas acciones reflejan una gestión activa, que no se detiene ante las adversidades.
En definitiva, la República Dominicana avanza en medio de un contexto global desafiante, sostenida por un liderazgo que apuesta a la estabilidad, la inversión y el desarrollo. Pese a las críticas y pronósticos negativos, el país continúa en marcha, demostrando que con dirección firme y decisiones acertadas, es posible enfrentar cualquier crisis.

