Ferrocarril Sánchez-La Vega “La histórica obra que abrió el camino del progreso en la República Dominicana”
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
Impulsado por la visión de don Gregorio Riva, el Ferrocarril Sánchez-La Vega se convirtió en el primer gran sistema ferroviario del país, una proeza de ingeniería que transformó el transporte, impulsó el comercio y dejó una huella imborrable en la historia dominicana.
El desarrollo del ferrocarril en la República Dominicana marcó una de las etapas más importantes del progreso nacional durante el siglo XIX. Mucho antes de que otras grandes obras ferroviarias fueran inauguradas en el país, ya existía una iniciativa visionaria que buscaba conectar importantes regiones productivas mediante el transporte sobre rieles. Esa obra fue el Ferrocarril Sánchez-La Vega, considerado el primero de largo recorrido en territorio dominicano y una muestra del espíritu emprendedor que comenzaba a transformar la nación.
Detrás de esta monumental empresa se encontraba don Gregorio Riva, uno de los hombres más progresistas que ha dado la tierra de Juan Pablo Duarte. Su visión fue determinante para impulsar un proyecto que incorporó la rueda y el transporte ferroviario al proceso de desarrollo económico nacional. En una época en la que las comunicaciones terrestres eran difíciles y lentas, Riva comprendió la necesidad de crear una vía eficiente que facilitara el comercio y la movilidad entre distintas regiones del país.
El Ferrocarril Sánchez-La Vega fue inaugurado alrededor del año 1887, constituyéndose en una obra pionera que antecedió en aproximadamente una década al Ferrocarril Central Dominicano inaugurado por el presidente Ulises Heureaux, conocido como Lilís, el 15 de agosto de 1897 para unir Puerto Plata y Santiago de los Caballeros. Esta realidad histórica demuestra que la iniciativa de Gregorio Riva abrió el camino para el posterior desarrollo ferroviario dominicano.
Una de las características más peculiares del Ferrocarril Sánchez-La Vega era la separación de sus rieles. La distancia entre ellos era superior a la medida estándar utilizada en otros sistemas ferroviarios. Esta diferencia obligó a que los ejes de las locomotoras y vagones fueran más largos de lo habitual, una particularidad técnica que posteriormente impidió que pudiera integrarse al sistema del Ferrocarril Central Dominicano cuando este comenzó su expansión hacia Moca y luego hacia La Vega durante la administración del presidente Ramón Cáceres.
La importancia histórica de esta ruta ferroviaria también quedó inmortalizada en la literatura dominicana. El destacado escritor Julio Vega Batlle utilizó este escenario como inspiración para su célebre cuento «El Tren no Expreso», una obra considerada una joya de las letras nacionales. A través de su narrativa, el autor recreó magistralmente las experiencias, paisajes y situaciones que podían vivirse durante un recorrido por aquella emblemática línea férrea.
La construcción del Ferrocarril de Sánchez representó una verdadera hazaña de ingeniería para su tiempo. Los constructores tuvieron que enfrentar enormes desafíos naturales, especialmente en los extensos terrenos pantanosos que atravesaba la vía. Aquellas zonas eran conocidas por la abundancia de sanguijuelas, criaturas que podían convertirse en una auténtica pesadilla para los trabajadores al alimentarse de la sangre de quienes se aventuraban por esos parajes inhóspitos.
Las dificultades del terreno no impidieron que la obra se completara y prestara importantes servicios al país durante décadas. Sin embargo, como ocurría en muchas empresas de la época, los trabajadores enfrentaban condiciones laborales difíciles y salarios que consideraban insuficientes. Estas tensiones desembocaron en una importante huelga registrada en 1919, año que fue particularmente activo en materia de movimientos obreros en la República Dominicana.
El periódico santiagués El Diario informó el 13 de junio de 1919 sobre la paralización de las operaciones ferroviarias debido a una huelga de los trabajadores. Según la publicación, los obreros se negaron a iniciar sus labores exigiendo aumentos salariales que venían reclamando desde hacía varios días. La situación se agravó cuando una avería mecánica dejó detenido un tren en plena ciénaga, provocando la paralización total del tráfico ferroviario en la línea.
La magnitud del conflicto obligó a la intervención de las autoridades. El 17 de junio de ese mismo año, El Diario informó que una comisión enviada por el Gobierno Militar había llegado a Sánchez con la finalidad de mediar entre la empresa ferroviaria y los trabajadores huelguistas. La paralización afectó incluso el transporte de mercancías, obligando a que los vapores descargaran sus productos en Samaná mientras se buscaba una solución al conflicto.
Finalmente, las negociaciones concluyeron con importantes conquistas laborales para los trabajadores. El 27 de junio de 1919, El Diario publicó un extenso comunicado firmado por Wm. A. Elders, administrador general interino del ferrocarril durante los años de la primera intervención norteamericana. El acuerdo estableció aumentos salariales que oscilaban entre un 15 % y un 80 %, dependiendo de las funciones desempeñadas. Además, se reconoció el pago doble de las horas extras, se fijó un horario laboral definido y se estableció que ningún trabajador podría ser despedido sin una causa justificada. Aquellas disposiciones constituyeron un importante avance para los derechos laborales de la época y forman parte de la rica historia del legendario Ferrocarril Sánchez-La Vega.

