¡Basta de shows y pleitos montados! La audiencia exige periodismo con contexto, análisis y soluciones reales
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
En el periodismo de información radial y televisiva se ha instalado un enfrentamiento artificial que ya no sorprende a nadie, pero sí cansa a todos. Los micrófonos y las cámaras, que deberían iluminar la verdad, se han convertido muchas veces en escenarios de pleitos montados, discusiones sobreactuadas y choques diseñados para generar titulares fáciles. El resultado es un espectáculo ruidoso que entretiene por minutos, pero que no aporta claridad ni soluciones.
El oyente y el televidente de hoy no son ingenuos. Están saturados de gritos, interrupciones y polémicas vacías. Lo que realmente buscan es contexto, utilidad y un análisis profundo que les explique cómo cada decisión pública impacta su bolsillo, su empleo, el precio de los alimentos y la calidad de los servicios. No quieren más ruido; quieren respuestas concretas.
Sin embargo, muchos espacios informativos siguen atrapados en un esquema heredado de confrontaciones. Se prioriza quién gana el debate y no qué información gana la ciudadanía. Se impone el show sobre la sustancia, el escándalo sobre el dato verificado, la viralidad sobre la responsabilidad social. Y así, la audiencia termina más confundida que informada.
La credibilidad no se construye con gritos, sino con datos. No se fortalece con ataques personales, sino con investigación seria y análisis equilibrado. Cuando el periodismo se convierte en un ring de boxeo mediático, pierde su esencia y traiciona su misión de servicio público. La información debe aclarar, no incendiar.
Es urgente dejar atrás ese modelo agotado. El país necesita un formato más dinámico, pero también más diagnóstico; más ágil, pero más profundo. Programas que expliquen el porqué de las decisiones económicas, que conecten los titulares con la realidad cotidiana de la gente y que traduzcan el lenguaje técnico en soluciones entendibles.
El verdadero reto del periodismo moderno no es quién grita más fuerte, sino quién interpreta mejor la realidad. La audiencia quiere entender cómo una reforma fiscal afecta su salario, cómo una política energética impacta la factura eléctrica o cómo una medida municipal transforma su comunidad. Esa es la conversación que importa.
Ha llegado la hora de evolucionar. De pasar del enfrentamiento artificial al análisis inteligente. De cambiar el espectáculo por el servicio. Porque cuando el periodismo se conecta con las preocupaciones reales de la gente, deja de ser un show pasajero y se convierte en una herramienta poderosa de transformación social.

