Déficit de comunicación afecta percepción de las ejecutorias del gobierno de Luis Abinader
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
La gestión del presidente Luis Abinader enfrenta un desafío que va más allá de la ejecución de obras: la falta de difusión efectiva de sus realizaciones. Aunque en distintas regiones del país se desarrollan proyectos de infraestructura, programas sociales y mejoras institucionales, gran parte de la población desconoce el alcance real de estas acciones. La comunicación gubernamental no ha logrado posicionar con suficiente fuerza los avances alcanzados, lo que ha generado una percepción distorsionada en ciertos sectores.
Uno de los errores más evidentes dentro de la estructura estatal es la creencia de que corresponde exclusivamente al presidente anunciar y promover cada obra ejecutada. Esta visión centralista de la comunicación política limita el impacto de las realizaciones, ya que deja en segundo plano el papel que deben desempeñar ministros, directores y encargados regionales. Cada funcionario debería asumir la responsabilidad de informar con transparencia y constancia sobre los proyectos bajo su gestión.
Con apenas dos años y algunos meses de gobierno, ya se ha instalado en parte de la opinión pública la narrativa de que “no se ha hecho nada”. Esta percepción, alimentada por la falta de estrategia comunicacional, se convierte en terreno fértil para la crítica opositora. La ausencia de información clara y sistemática permite que otros construyan un relato que no necesariamente refleja la realidad de las ejecutorias.
Las entidades gubernamentales deberían impulsar una campaña informativa coordinada, permanente y estratégica, donde se presenten de manera detallada las obras concluidas, las que están en proceso y las planificadas. No se trata solo de publicar cifras, sino de mostrar resultados tangibles, testimonios ciudadanos y el impacto directo en las comunidades. La comunicación debe ser cercana, didáctica y constante.
Asimismo, en cada región del país debería establecerse un mecanismo de difusión local que resalte las obras específicas realizadas en esa demarcación. Esto permitiría que la ciudadanía identifique de manera directa cómo las políticas públicas influyen en su entorno inmediato. La descentralización de la comunicación fortalecería la conexión entre el gobierno y la población.
Mientras tanto, la oposición ha sabido manejar esta debilidad comunicacional, ocupando espacios mediáticos y posicionando su propio discurso. Cuando el oficialismo no comunica con eficacia, deja vacíos que otros llenan con críticas, cuestionamientos o interpretaciones interesadas. La política contemporánea exige no solo hacer, sino también saber contar lo que se hace.
Por ello, resulta imprescindible que se produzca una mejora sustancial en la publicidad institucional dentro de las entidades del gobierno. Una estrategia coherente, organizada y constante permitirá equilibrar la percepción pública y fortalecer la imagen de la gestión. Gobernar implica ejecutar, pero también comunicar con claridad y firmeza cada paso dado en favor del desarrollo nacional.

