NacionalesOpinión

Mirada indiferente de un fotógrafo ante un niño hambriento casi víctima de un Buitre.

SANTO DOMINGO
Por Roberto Veras.-
robert_hierro@hotmail.com

En la pasada semana hablamos del amor de Ruth hacia Noemí, luego hablamos de la honestidad que debemos tener en nuestras decisiones, hoy hablaremos de la compasión que debemos tener para los demás.

Hace alrededor de 32 años, un fotógrafo sudafricano le prestó más importancia a la composición de una escena que iba a hacer plasmada con el disparo de su cámara fotográfica, que ayudar al niño que provablemente iba a ser víctima de un Buitre.

La imagen habla por si sola, es un momento de tristeza donde un Buitre espera el desenlace fatal de un niño débil y hambriento, ante la mirada indiferente de un reportero indolente y sin compasión.

Se trata del reportero gráfico Kevin Carter, quien saltó a la fama por la crudeza del retrato y terminó con su vida de forma inesperada tras ganar un Premio Pulitzer, cabe destacar que durante décadas, el final del niño fotografiado también fue un misterio.

Carter fue un fotoperiodista sudafricano, un profesional independiente, alrededor de 1990 estaba en Sudán y pasaba por un pueblo cerca de un campamento de misiones de ayuda de la ONU.

De repente, sus ojos se detuvieron en un escenario y tomó algunas fotos, (había un niño que caminaba hacia el campamento de la misión de la ONU y estaba demasiado cansado para moverse y descansaba en el suelo) Cerca de él, estaba un buitre sentado esperando el momento preciso para un buen banquete, ya sabes usted lo que pudo ser.

Carter vendió esta foto a un periódico estadounidense, y despues de la publicación de la imagen llegaron miles de correos que se acumulaban en la oficina preguntando por el paradero del niño.

Kevin dijo que no podía ayudarlo, pero que el campamento no estaba lejos y el niño era lo suficientemente fuerte como para poder llegar allí, solo espantó al buitre y se fue, fue severamente criticado por estar involucrado solo en la toma de fotos y no ayudar al niño a encontrar la salida al campamento.

Carter dijo que esperó allí durante 20 minutos para que el buitre pudiera extender sus alas y así agregar más dramatismo a la toma, si usted visualiza la fotografía, sentirás lo desagradable y patético que pudo ser abandonar el lugar y no prestarle la ayuda correspondiente.

Como reconocimiento a este disparo único en un millón, Kevin recibió el premio Pulitzer, que es el premio más codiciado en periodismo. Pero 3 o 4 meses después de la adjudicación, se suicidó, pudo ser que ver el escenario a través de sus propios ojos fuera mucho menos pesado que verlo cada día a través de una imagen de papel.

Esta misma postura de indiferencia la vive el odfelismo nacional, pues estamos acostumbrados a realizar un gasto suntuoso en los aniversarios, y somos indiferentes ante el dolor de un hermano enfermo, mucho hacen resistencia cuando tratamos de ayudar una viuda o un hermano en desgracia y la asistencia a un funeral es menor que en los aniversarios.

El mundo está lleno de pobreza, a veces siento que el ser humano mismo es el buitre que espera la aniquilación de su propia especie. Este niño podría ser tu hijo o el mío, despleguemos nuestras alas de amor a todos esos seres vulnerables de cualquier manera que podamos, pues los más vulnerables entre los seres humanos son los niños y los ancianos.

Muchas veces no podemos ser indiferente ante los problemas ajenos, pues los niños son nuestro futuro y los viejos hicieron nuestro futuro, así que estemos a su lado cuando nos necesiten, y hazles saber que el mundo es un sitio compasivo y dulce para vivir.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *