Una lección de vida que nació de la oscuridad, pero iluminó muchas mentes jóvenes
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
En un gesto cargado de humanidad, creatividad y compromiso social, la Fundación Dominicana por la vida. FUNDOVIDA, que preside la incansable Eduvige Ureña —esposa del reconocido sociólogo Juan Cruz Triffolio—, ofreció un entrenamiento muy especial a niños de la escuela primaria Santa Clara del sector de Maquiteria. La actividad tuvo como protagonista a Sergio Díaz, un hombre no vidente que, con su ejemplo y conocimientos, demostró que las limitaciones físicas no son un obstáculo para enseñar, inspirar y transformar.
Durante la jornada, los pequeños aprendieron a convertir desechos provenientes de una fábrica de calcetines en útiles paños de cocina. Estos paños, ingeniosamente elaborados, permiten a las amas de casa manipular recipientes calientes sin riesgo de quemaduras, gracias a su capacidad para absorber y aislar el calor. La sencillez del invento contrasta con el profundo impacto que puede tener en la vida diaria, especialmente en hogares donde la creatividad y el ahorro son aliados inseparables.

Lo más admirable es que esta enseñanza provino de alguien que, pese a no contar con la visión física, posee una visión interior inmensa: la de creer en el potencial de cada ser humano para transformar lo que otros ven como desperdicio en algo valioso. Sergio Díaz no solo enseñó una técnica; transmitió a los niños una lección de vida: que las barreras más grandes no están en el cuerpo, sino en la mente.
La actividad también tuvo un momento de profundo valor histórico y patriótico: se proyectó un video sobre la restauración del grito de independencia de la República Dominicana, donde los niños pudieron conocer y aprender quiénes fueron los protagonistas de aquella gesta heroica. Ese grupo de dominicanos, con valentía y amor a la patria, selló con su acción el destino de una nación libre y soberana.
Actividades como esta, promovidas por FUNDOVIDA, no solo aportan habilidades prácticas, sino que cultivan valores como la solidaridad, el respeto por el medioambiente, la inclusión y la valoración del trabajo creativo. Además, siembran en las nuevas generaciones el orgullo de conocer y honrar a los héroes que forjaron nuestra historia. En un mundo donde la prisa y la indiferencia muchas veces nos ciegan, estos gestos nos recuerdan que siempre hay espacio para aprender, crear y ayudar.

