Opinión

(2 de 2) Les  recuerdo al presidente Abinader las obras fundamentales de Leonel Fernández para el desarrollo nacional

 

Reflexiones del Dr. Julio César Terrero Carvajal sobre el legado de Leonel Fernández y su relevancia en la actualidad

Por Dr. Julio Cesar Terrero

SANTO DOMINGO, RD.-

En mi constante búsqueda de promover el desarrollo y la modernización de nuestro país, quiero recordar la trascendental obra de Leonel Fernández durante sus gobiernos, especialmente en un momento en que el presidente Luis Abinader enfrenta desafíos significativos en la gestión pública. Es vital  que la administración actual reconozca las reformas y logros que han sentado las bases de la institucionalidad dominicana.

Desde su regreso al poder en 2004, Leonel Fernández asumió la responsabilidad de llevar a cabo reformas estructurales que eran necesarias para el país. La reforma constitucional de 1994, que modificó la duración del mandato presidencial, dio paso a un nuevo marco político que, aunque desafiante, permitió a Fernández implementar cambios significativos. Fue en su segundo mandato donde logró consolidar un Estado moderno, impulsando reformas clave que transformaron la realidad dominicana.

Uno de los primeros pasos de su gestión fue la transparencia en la administración pública. A través de la presentación de diversas leyes ante el Congreso Nacional, se establecieron mecanismos de control y supervisión. Entre ellas, la Ley de Compras y Contrataciones Públicas (340-06), que reguló las adquisiciones del Estado y se erigió como un baluarte en la lucha contra la corrupción. Asimismo, la Ley 176-07, promulgada en 2007, modernizó el régimen municipal, permitiendo la creación de nuevos municipios, como Santo Domingo Este, lo que ha beneficiado a millones de ciudadanos.

El impacto de su gestión también se reflejó en el ámbito judicial. Fue bajo su liderazgo que se construyó el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, dotado de instalaciones modernas para jueces y abogados. Además, se remodelaron diversas infraestructuras judiciales en varias provincias, lo que fortaleció el acceso a la justicia y la confianza en nuestro sistema judicial.

En términos de infraestructura, la administración de Fernández marcó un hito. Las construcciones de elevados en la capital, como el de la avenida 27 de Febrero y el de la Charles de Gaulle, junto con la extensión del Metro de Santo Domingo, revolucionaron el transporte urbano. También es importante destacar el acueducto de la Línea Noroeste, una obra monumental que llevó agua potable a comunidades que durante décadas habían carecido de este servicio esencial.

Además, la modernización del marco legal del país fue un logro monumental. Con la reforma constitucional de 2010, se establecieron el Tribunal Constitucional y el Tribunal Superior Electoral, además de fortalecer los derechos fundamentales, contribuyendo a la consolidación del Estado de derecho en nuestra nación.

Siento la responsabilidad de recordarle al presidente Abinader que, a pesar de su discurso de cambio, aún no ha logrado superar los aportes significativos de Leonel Fernández en aspectos clave del desarrollo nacional. Es vital que la actual administración mire hacia atrás, reconociendo y aprendiendo de los logros del pasado para construir un futuro más próspero y sostenible para todos los dominicanos.

En este momento crucial para nuestro país, el legado de Leonel Fernández debe ser visto no solo como un recuerdo, sino como un modelo a seguir para continuar avanzando en la modernización y transformación del Estado dominicano.

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