Concejo de Regidores ASDE aprueba a unanimidad calle 17-I lleve el nombre de Robert Vargas (también aprueban un busto)
Por Roberto Veras,
SANTO DOMINGO ESTE.-
El pasado 4 de abril, la sesión ordinaria del Concejo de Regidores comenzó con las tradicionales palabras de invocación a Dios, marcando así el inicio de un encuentro crucial para la gestión municipal. Con una matrícula de 33 concejales, la asistencia se situó en 24 miembros presentes, lo que indicaba un quórum suficiente para llevar a cabo los asuntos del día.
La Secretaria General, en su rol fundamental, procedió a leer las ejecutorias del alcalde correspondientes al mes de marzo, ofreciendo así un resumen de las actividades y decisiones tomadas en el período anterior. Sin embargo, el plato fuerte de la jornada estaba reservado para el tratamiento de un tema que llevaba más de un año en espera: la renuncia del contralor Pascual Disla.
La situación de Disla era delicada, ya que debía ausentarse del país debido a asuntos familiares o de residencia. A pesar de ocupar el cargo de forma interina durante más de un año, su permanencia se había vuelto insostenible. Ante la urgencia de resolver esta cuestión, se sometió a votación la declaración de urgencia sobre el tema de la contraloría, obteniendo la aprobación unánime del concejo.
Sin embargo, la decisión sobre el futuro inmediato de Pascual Disla no fue tomada a la ligera. Se acordó que permanecería en su puesto hasta el 24 de abril, gracias a la petición realizada por el concejal Luis Flores. Esta solicitud se consideró pertinente dada la proximidad de la entrega de autoridades municipales, dejando así un margen de tiempo para una transición más fluida.
En este escenario, se perfiló a Teresa Feliz como la próxima contralora, quien se mantendría como instructora durante el período interino de Disla. Esta designación marcaba el inicio de una nueva etapa en el control y fiscalización de los recursos públicos, destacando la importancia de una gestión transparente y eficiente en el ámbito municipal.
En otra destacada instancia de la sesión, se abordó una emotiva propuesta legislativa impulsada por los concejales Abel Matos, Rosa Guilamo y Edita Sandoval. La iniciativa consistía en honrar la memoria del respetado periodista Robert Vargas, proponiendo que la calle 17-I llevara su nombre como reconocimiento a su invaluable contribución al periodismo y a la sociedad en general.
La propuesta no se detuvo ahí. Además de este gesto simbólico, se aprobó la instalación de un busto en honor a Vargas, un hombre cuyo legado trascendió las páginas de los periódicos para dejar una marca indeleble en la historia de la comunicación del municipio.
Robert Vargas fue mucho más que un periodista. Su vida estuvo marcada por una multifacética trayectoria que incluyó facetas como la docencia, siendo profesor de trigonometría en el Liceo Ramón Emilio Jiménez, así como su destacada labor como periodista internacional. Además, ocupó el cargo de director musical en una de las emisoras más influyentes de su época.
Sin embargo, lo que quizás más lo distinguía era su compromiso con el cumplimiento riguroso de los trámites reglamentarios y su incansable defensa de la legalidad. Conocido como el «regidor número 34», Vargas se destacó por su incansable labor en pro de que todas las gestiones se llevaran a cabo dentro de los límites de la normativa establecida.
Cabe resaltar que todas las propuestas presentadas en honor a Robert Vargas fueron aprobadas por unanimidad, lo que da cuenta del respeto y la admiración que generaba entre los concejales; sus colegas de la comunicación y la comunidad en general.
La decisión de dedicar una calle a su nombre y erigir un busto en su memoria es un merecido tributo a un hombre cuyo legado perdurará en el tiempo como ejemplo de integridad, dedicación y servicio a la sociedad.

