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(6 de 20) «Volveré»: la promesa cumplida del teniente Gómez Ruiz y el rescate de la dignidad constitucional

 

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO, RD.-

En medio del destierro impuesto por el régimen que traicionó la voluntad popular, el teniente Carlos de Jesús Gómez Ruiz fue forzado a abandonar la tierra por la que estaba dispuesto a dar su vida. Al partir, con firmeza y convicción, pronunció una sola palabra: “Volveré”. No era una expresión de deseo, era un compromiso moral, una promesa grabada en la historia de los hombres que no se doblegan ante la injusticia.

Aquel joven militar no era un hombre cualquiera: era un defensor de la Constitución de 1963, esa misma que fue mancillada por los sectores más retrógrados de la oligarquía dominicana, apoyados por una cúpula militar temerosa del despertar popular que representaba el presidente Juan Bosch. La Carta Magna, símbolo de una nueva esperanza social, fue sustituida por un gobierno ilegítimo que se sentó en el trono del poder sin el consentimiento del pueblo.

Pero la historia no se detuvo. El 8 de abril de 1965, el teniente Gómez Ruiz volvió al país. Su regreso no fue un acto nostálgico, fue una misión. Venía con un propósito claro: preparar el camino para el retorno de Bosch y para la reinstalación del gobierno constitucional derrocado en 1963. Su presencia marcó el inicio de una gesta patriótica de alto riesgo, que involucró a militares y civiles comprometidos con la legalidad, la democracia y la soberanía popular.

No fue el único. Fueron muchos los hombres valientes que tomaron partido ese abril del 65, alzando su voz, su dignidad y, en muchos casos, sus armas, en defensa de la Constitución. Algunos venían del exilio, otros salieron de los cuarteles, muchos del barrio. Todos tenían en común un compromiso férreo con la legalidad democrática. Defendieron no solo a Bosch, sino el derecho del pueblo dominicano a elegir su destino.

Hoy, cuando tantas veces se juega con la memoria y se tergiversa la historia, conviene recordar figuras como la de Carlos de Jesús Gómez Ruiz. Su “volveré” no fue solo un acto de rebeldía contra el exilio injusto, fue también un acto de amor por la República, un testimonio de que los verdaderos patriotas nunca abandonan sus principios, aunque se los lleven lejos del suelo natal.

Frente a quienes traicionaron el mandato popular, hubo hombres como él, que arriesgaron todo por devolverle al pueblo lo que le pertenece por derecho: su Constitución, su gobierno, su dignidad.

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