Reflexión sobre la Asamblea del Distrito (2), “Un llamado urgente a la restauración de nuestra Gran Orden Unida de Odfelos”
Por Juan Veras
SANTIAGO.-
Hoy participé en la asamblea para el nombramiento del Respetable Gran Maestro del Distrito (2), el hermano Jesús Mercedes Fernández Rosa, en la Logia Unión Santiaguera. Lo que debería haber sido un momento de unión y renovación de nuestro compromiso con la Orden, terminó siendo una experiencia que me llenó de preocupación.
La apatía mostrada por los hermanos para ocupar cargos oficiales es un reflejo de la descomposición en la que nos encontramos, y esta situación debería encender alarmas en los altos cuerpos de dirección de la Gran Orden Unida de Odfelos, jurisdicción República Dominicana.
Esta falta de interés no es un problema aislado. En las últimas décadas, he observado con desazón cómo la misión original de nuestra Orden, aquella fundada por los ancestros odfelos, hombres industriosos y benevolentes, ha sido olvidada.
Los hermanos ya no muestran la misma dedicación a los principios de amistad, amor y verdad que una vez definieron nuestro camino. Ahora, nos encontramos en un punto donde la corrupción y el secretismo han sustituido la transparencia y la honestidad.
Lo que más me preocupa es que esta situación no solo es evidente para quienes llevamos años dentro de la Orden, sino que también es visible para los más jóvenes. Esos jóvenes que deberían ser el futuro de nuestra Gran Orden, pero que en cambio ven a una organización que ha perdido su rumbo, donde la verdad es suprimida y las decisiones se toman en beneficio de unos pocos, en lugar de en el interés común.
Durante la asamblea de hoy, quedó claro que, además de los problemas estructurales, también enfrentamos una crisis de comportamiento. Muchos hermanos no respetan los procedimientos parlamentarios, hablando sin pedir la palabra y, en algunos casos, interrumpiendo a quien legítimamente la tiene. Este comportamiento es un claro indicio de que hemos perdido el respeto por nuestras normas y por nosotros mismos.
Es alarmante que, en lugar de buscar soluciones y trabajar para mejorar nuestra Orden, algunos hermanos parecen más interesados en exhibir sus collares de ex-rectores, como si el pasado fuera más importante que el presente o el futuro de nuestra organización. Este tipo de actitud no solo es egoísta, sino que también es destructiva.
Debemos hacer un alto en el camino y retornar a las viejas costumbres, aquellas que nos enseñaron los ancestros odfelos. Es momento de aprender nuevamente los procedimientos parlamentarios, de hablar con respeto y de actuar con integridad. Es hora de dejar de lado los intereses personales y trabajar juntos por el bien común, como verdaderos hermanos en nuestros sagrados vínculos de amistad, amor y verdad.
Si no tomamos medidas urgentes para corregir el rumbo, corremos el riesgo de que nuestra Gran Orden Unida de Odfelos se desmorone desde dentro. Aún estamos a tiempo de rectificar, pero para ello necesitamos líderes valientes, comprometidos con la verdad y con los principios que han guiado a nuestra Orden durante generaciones.
Debemos unirnos para enfrentar estos desafíos y demostrar que, a pesar de las dificultades, todavía podemos ser una fuerza para el bien, tanto dentro de nuestra comunidad como en la sociedad en general. Solo así podremos honrar verdaderamente el legado de nuestros ancestros y asegurar un futuro próspero para nuestra Gran Orden.




