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Ciudadanos deben asumir responsabilidad en el manejo de los desechos sólidos

 

Por Roberto Veras.

Santo Domingo Este. –

Como munícipe, no puedo dejar de lamentar la manera en que muchos ciudadanos manejan los desechos sólidos en nuestra ciudad. A pesar de que la Alcaldía ha colocado contenedores de color mamey para facilitar el depósito de la basura, una gran parte de la población insiste en lanzar los desperdicios fuera de ellos, generando caos y suciedad en las calles.

El problema no es solo de imagen urbana; es también un grave asunto de salud pública. La basura que se acumula fuera de los recipientes provoca malos olores, atrae plagas y se convierte en un foco de enfermedades que afectan directamente a las familias que vivimos en el entorno.

Frente a esta realidad, la Alcaldía se ha visto obligada a organizar brigadas especiales que limpien alrededor de los contenedores. Sin embargo, estas brigadas tienen un costo adicional que al final recae sobre todos los contribuyentes, pues se financian con los impuestos municipales.

Ese dinero extra que hoy se gasta en recoger lo que nunca debió estar fuera del contenedor, perfectamente podría utilizarse en mejorar otros servicios prioritarios: reparación de calles, iluminación pública, mantenimiento de parques o programas de educación comunitaria. Es decir, estamos desperdiciando recursos por falta de conciencia ciudadana.

Lo más preocupante es que esta práctica refleja una deficiencia en la educación y en la cultura de responsabilidad compartida. No basta con que existan contenedores en las esquinas; es imprescindible que los munícipes los utilicen correctamente y respeten los horarios de recolección establecidos.

La responsabilidad de mantener una ciudad limpia no debe recaer únicamente en la Alcaldía. Los ciudadanos tenemos un rol fundamental. Cada funda de basura mal colocada es una muestra de indiferencia hacia el lugar donde vivimos y hacia los vecinos con quienes compartimos el mismo espacio.

La limpieza de nuestras calles comienza en los hogares. Si desde la casa no se enseña a separar, manejar y colocar adecuadamente los desechos, será imposible tener una ciudad ordenada. La falta de educación ambiental se traduce en gastos innecesarios y en un retroceso en la calidad de vida urbana.

Es urgente que comprendamos que un contenedor lleno en su interior cumple con su propósito, pero uno rodeado de basura se convierte en un monumento a la irresponsabilidad ciudadana. El problema no está en la falta de equipos, sino en el mal uso que se les da.

Como munícipe hago un llamado directo: debemos cambiar nuestra conducta y asumir el compromiso de usar correctamente los contenedores mameyes. No se trata solo de colaborar con la Alcaldía, se trata de garantizar que nuestro entorno sea digno, saludable y seguro para todos.

La ciudad que queremos depende de nuestras acciones. Si seguimos lanzando la basura fuera de los contenedores, el costo lo pagaremos todos, no solo en dinero, sino también en salud y en calidad de vida. Es momento de actuar con responsabilidad.

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