A diez años de la partida de Juan de los Santos: legado de trabajo, firmeza y compromiso con la gente
SANTO DOMINGO ESTE, RD.-
Por Roberto Veras.-
Mañana se cumplen diez años de la partida física de Juan de los Santos, una figura que dejó una huella profunda en la vida municipal y política de la República Dominicana. Su recuerdo sigue vivo entre quienes compartieron con él labores, sueños y compromisos en favor del desarrollo de su demarcación.
Juan de los Santos se caracterizó siempre por su trato afable y cercano. Era un hombre accesible, de conversación franca y sonrisa abierta, cualidades que le permitieron ganarse el respeto y el afecto de colaboradores, dirigentes comunitarios y ciudadanos comunes.
Sin embargo, esa afabilidad no le restaba firmeza. Por el contrario, era muy exigente en el ámbito laboral, convencido de que solo con disciplina, organización y entrega total se podían alcanzar resultados que beneficiaran verdaderamente a la gente.
Su compromiso con los munícipes fue una constante. Trabajó incansablemente por su demarcación sin importar el color partidario de quienes se beneficiaran de sus gestiones, entendiendo que la función pública debía estar por encima de intereses políticos o personales.
Esa visión amplia y responsable lo llevó a librar importantes batallas en favor del desarrollo urbano y social. Un ejemplo emblemático fue su lucha para lograr la extensión de la Línea 2 del Metro de Santo Domingo, una obra que transformó la movilidad y la calidad de vida de miles de ciudadanos.
Gracias a su condición de compadre del presidente de la República de ese momento, Juan de los Santos tuvo acceso directo a los más altos niveles de decisión. No obstante, más allá de esa cercanía, lo que realmente marcó la diferencia fue su perseverancia y capacidad de insistir hasta alcanzar el objetivo propuesto.
En el ámbito político, también dejó una impronta significativa. Cuando aspiraba a convertirse en miembro del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), emprendió un exigente recorrido a nivel nacional para fortalecer su proyecto y sumar apoyos.
Durante ese proceso, su nivel de exigencia en el trabajo era tal que se buscaba una persona con la capacidad y la resistencia necesarias para acompañarlo en esa intensa jornada. Fue entonces cuando su secretario personal afirmó que el único que podía hacerlo era Roberto Veras.
Ese recorrido nacional se llevó a cabo con éxito y culminó con la elección de Juan de los Santos como miembro del Comité Político del PLD, consolidando así una etapa importante de su carrera política y partidaria.
Posteriormente, ya investido como miembro de ese alto organismo, repitió el mismo recorrido por el país. Esta vez lo hizo con mayor responsabilidad, consciente del compromiso que había asumido y del ejemplo que debía seguir dando a la militancia.
Quienes le conocieron destacan su capacidad de trabajo, su liderazgo firme y su vocación de servicio. Juan de los Santos no concebía la política como un privilegio, sino como una herramienta para servir y transformar realidades.
Hoy, a diez años de su partida, su legado permanece intacto en la memoria colectiva y en las obras que impulsó. Paz a su alma, donde quiera que se encuentre, querido amigo; su recuerdo sigue siendo motivo de respeto y gratitud.

