Robo en SeNaSa: un crimen de lesa humanidad que condenó a muerte a los dominicanos
Por Dr. Julio César Terrero Carvajal
SANTO DOMINGO, RD.-
El presunto robo en el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) puede catalogarse, sin exageración, como un hecho de lesa humanidad, debido al impacto devastador que ha tenido sobre miles de dominicanos. Durante años, muchas familias han vivido un verdadero estado de terror al ver morir a parientes afectados por cáncer y otras enfermedades catastróficas, cuyo único refugio real era este sistema de salud pública.
Para estos ciudadanos, SeNaSa no era una opción más, sino la única tabla de salvación frente a enfermedades que requieren tratamientos prolongados y medicamentos de alto costo. Sin embargo, el abandono institucional convirtió la esperanza en desesperación, dejando a pacientes indefensos frente a la crudeza de un sistema que, en lugar de protegerlos, los desamparó.
El acto denunciado no solo constituye un robo administrativo, sino un acto de terror social, ya que sus consecuencias se tradujeron en muertes masivas evitables. Al fallar el sistema, un alto número de ciudadanos quedó a la deriva, sin acceso a medicamentos esenciales para prolongar su existencia y mejorar su calidad de vida.
Lo más grave es que, mientras esto ocurría, el gobierno, a través de la dependencia responsable, se mantuvo mudo y sordo. Día tras día, veía cómo ciudadanos indefensos morían o empeoraban su condición de salud, imposibilitados de costear medicamentos cuyos precios resultaban inalcanzables para la mayoría de la población.
Resulta profundamente injusto que los más pobres, quienes también contribuyen a la producción del Presupuesto Nacional, sean los menos beneficiados de su distribución. No son culpables de su condición social, y mucho menos de un sistema que los margina incluso en el momento más crítico: la lucha por la vida.
Por estas razones, el robo denunciado constituye un acto de terror que, según los casos conocidos, sobrepasa con creces las sumas mencionadas en la opinión pública. En al menos dos situaciones concretas, personas incluidas en el programa de Medicamentos de Alto Costo eran cotizadas, colocadas en listas de espera y, posteriormente, esos mismos medicamentos eran vendidos a quienes sí podían pagarlos.
Este hecho parece ser solo el inicio de una larga película cuyo rodaje comenzó el 16 de agosto de 2020 y concluiría en mayo de 2028. Su verdadera proyección ante el pueblo dominicano, según se advierte, iniciaría a partir de agosto de ese mismo año, cuando salgan a la luz todos los episodios de esta trama.
A partir de ahí, se espera que comiencen a “firmarse” otras películas: las del Plan Social de la Presidencia, las del programa que dirige Peña Guaba, entre muchas más. Y quizá, cuando llegue el rodaje de las ayudas navideñas, habrá que comprar muchas pijamas, porque más de uno tendrá que dormir profundamente para no escuchar el clamor de un pueblo que exige verdad, justicia y responsabilidad.

