Rumores venenosos buscan sembrar pánico y desestabilizar la sólida economía dominicana
Por Juan José Encarnación
SANTO DOMINGO, RD.-
Lo que está sucediendo en la actualidad guarda una preocupante similitud con lo ocurrido en el año 2003, cuando sectores de la oposición comenzaron a lanzar rumores irresponsables que generaron pánico, miedo e incertidumbre en la economía dominicana. En aquel momento, esa campaña de descrédito afectó seriamente la confianza de la población y de los mercados, provocando consecuencias negativas que aún permanecen en la memoria colectiva del país. Hoy, con nuevos rostros pero con las mismas prácticas, se intenta repetir una estrategia basada en la desinformación y el temor.
En ese entonces, la banca se vio duramente golpeada y la prima del dólar llegó a dispararse hasta niveles cercanos a 60 por 1, alimentada por rumores difundidos desde espacios mediáticos muy influyentes. Participaron figuras políticas de la oposición, así como comunicadores y periodistas desde programas radiales de alta audiencia en horario matutino, que contribuyeron a crear un clima de zozobra. Es importante recordar que en la economía el componente psicológico juega un papel determinante: cuando se siembra miedo, se afectan decisiones de consumo, inversión y ahorro.
Ante ese escenario, el Banco Central de la República Dominicana ha sido claro y responsable al emitir comunicados oficiales donde garantiza que durante el año 2025 el sistema financiero nacional se mantiene sólido, estable y confiable. La economía dominicana continúa siendo una de las más fuertes de Centroamérica y el Caribe, con indicadores que generan reconocimiento internacional, pero también envidia y temor en sectores que solo buscan el poder político a cualquier costo con miras al 2028.
En ese contexto, resulta irresponsable y malintencionado difundir ideas falsas sobre supuestos problemas financieros en el Banco de Reservas. Hablar de quiebra en un banco del Estado no solo es falso, sino que carece de fundamento histórico y técnico. Un banco estatal como Banreservas no quiebra, y nunca se ha visto algo similar en la República Dominicana. No existe ninguna evidencia real de problemas financieros en esa institución.
Por el contrario, el Banco de Reservas se ha caracterizado por ser un pilar del desarrollo nacional, financiando la gran industria, la mediana y la pequeña empresa, así como la microempresa. Además, ofrece préstamos personales, para vehículos y viviendas, apoyando directamente a miles de familias dominicanas. Su rol ha sido clave para dinamizar la economía y fomentar la inclusión financiera en todo el territorio nacional.
Asimismo, Banreservas ha sido un actor fundamental en el financiamiento del turismo y en los grandes proyectos de desarrollo turístico en zonas como Puerto Plata, Pedernales y Bahía de las Águilas. Estas iniciativas han generado empleos, inversión extranjera y crecimiento sostenible, impactando positivamente a comunidades históricamente olvidadas. Atacar estas instituciones es atentar directamente contra el progreso del país.
Quienes promueven campañas de descrédito no solo afectan la estabilidad económica, sino también la paz social y la tranquilidad espiritual de la gente, especialmente en una época tan sensible como la Navidad. Atentar contra el empresariado dominicano, las pequeñas y medianas empresas, el turismo y la confianza en las instituciones es, en esencia, atentar contra la democracia y la libertad.
Provocar caos puede llevar a escenarios lamentables que ya se han visto en otros países de la región. Finalmente, el pueblo dominicano no debe olvidar quiénes iniciaron estas campañas en el pasado contra el gobierno de Hipólito Mejía y la banca nacional, y quiénes hoy, aunque con nuevos voceros y nuevas caras, repiten el mismo libreto.

