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Trump arremete contra Putin, Cuba y Venezuela en encendida rueda de prensa

 

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO, RD.-

En una extensa y polémica rueda de prensa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dirigió duras declaraciones sobre Cuba, Venezuela y Rusia, dejando claro que su visión de la política internacional sigue marcada por un discurso de confrontación directa contra los regímenes que considera dictatoriales y una defensa férrea de los intereses estratégicos estadounidenses.

Trump inició su mensaje recordando a la comunidad cubana residente en Estados Unidos, a la que aseguró comprender y respaldar. Calificó a Cuba como “un desastre”, gobernado —según sus palabras— por hombres incompetentes, con una economía completamente colapsada y sostenida únicamente por alianzas que protegen dictaduras, como ocurrió en su momento con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

El mandatario sostuvo que existe un “club de protección de dictadores” que ha operado en la región, señalando que el mismo esquema utilizado para sostener a Maduro fue aplicado durante años con Cuba. En ese sentido, advirtió al régimen cubano que “ponga sus barbas en remojo”, reiterando que todo petróleo sancionado seguirá bajo sanción y no se permitirá su libre circulación.

Al ser cuestionado sobre contactos con la líder opositora venezolana María Corina Machado, Trump aclaró que no había tenido comunicación con ella ese día. Añadió que, en su opinión, dirigir Venezuela en este momento sería extremadamente difícil para cualquier figura política, debido a la falta de apoyo y respeto institucional necesario para gobernar un país devastado tras años de crisis.

Trump aseguró que la estrategia de Estados Unidos hacia Venezuela no representará un costo para el contribuyente estadounidense. Argumentó que el país sudamericano posee enormes reservas petroleras y recursos suficientes para reembolsar cualquier inversión que se realice en su proceso de reconstrucción, destacando el interés de grandes compañías petroleras en invertir una vez estabilizada la situación.

Calificó como “histórico y trascendental” el operativo realizado la noche anterior —en referencia a la captura y extracción del dictador venezolano— señalando que se trata de un paso clave hacia una región más segura y próspera en términos energéticos. Según Trump, Venezuela apenas explotaba entre un 4% y 5% de su potencial petrolero debido al caos interno.

Enfatizó que el principal beneficiario de estos cambios será el pueblo venezolano, subrayando que el país fue llevado a un estado de destrucción profunda bajo el mandato de Maduro. Aseguró que la recuperación de la industria petrolera permitirá no solo estabilidad interna, sino también seguridad energética regional.

Trump reveló que sostuvo varias conversaciones directas con Nicolás Maduro en el pasado, en las que —según afirmó— le pidió que se entregara y se rindiera. Incluso aseguró que Maduro estuvo “a punto de hacerlo”, y que hoy probablemente se arrepienta de no haber tomado esa decisión en su momento.

En otro tramo de la conferencia, Trump explicó su política de indultos y apoyos internacionales, refiriéndose al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández. Señaló que tomó su decisión tras consultar a expertos que le indicaron que el exmandatario había recibido un trato injusto, enmarcando la medida dentro de una estrategia de seguridad y equilibrio político.

Asimismo, expresó su respaldo al actual presidente de Argentina, a quien describió como un líder perseguido de manera injusta. Trump sostuvo que, desde su perspectiva, estas decisiones responden a una visión de justicia y a la defensa de aliados que comparten valores estratégicos con Estados Unidos.

Sobre la presencia del ejército estadounidense en Venezuela, Trump fue claro al afirmar que es necesario resguardar la infraestructura petrolera. Insistió en que la riqueza del país debe ser protegida y utilizada para beneficiar al pueblo venezolano, al tiempo que permitirá a Estados Unidos recuperar cualquier pérdida derivada de su intervención.

Al abordar la relación con Rusia, Trump reconoció que habló por teléfono con Vladimir Putin y expresó abiertamente su descontento con él. Afirmó que no está satisfecho con la actitud del líder ruso, acusándolo de ser responsable de la muerte de miles de personas en el conflicto con Ucrania.

Trump aseguró que ha contribuido a resolver “ocho guerras y un cuarto”, mencionando conflictos como el de Tailandia y Camboya, aunque reconoció que algunos enfrentamientos han resurgido. Señaló que pensó que la guerra entre Rusia y Ucrania sería la más fácil de resolver, pero admitió que ambas partes han cometido acciones graves.

Enfatizó que la guerra en Ucrania no es su guerra, sino una herencia de la administración de Joe Biden. Denunció el alto número de bajas —decenas de miles de soldados y civiles— y reiteró su intención de poner fin al conflicto mediante negociaciones, asegurando que Estados Unidos no está perdiendo dinero, ya que la Unión Europea reembolsa el apoyo militar enviado.

Trump cerró la conferencia calificando la guerra en Ucrania como “un verdadero baño de sangre” y reiteró su compromiso de acabar con los conflictos armados a través de la negociación. Concluyó agradeciendo a su equipo de seguridad y destacando el operativo reciente en Venezuela como una muestra de su enfoque decidido en política exterior y seguridad internacional.

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