EE.UU. exhibe su poder militar mientras Rusia pierde influencia y aliados estratégicos
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
Estados Unidos ha demostrado, desde el punto de vista tecnológico y estratégico, que posee uno de los ejércitos mejor preparados del mundo. La rapidez con la que ejecuta operaciones de alta precisión confirma un dominio absoluto de la inteligencia militar, la logística avanzada y la coordinación táctica. En apenas horas estratégicas, y con una ejecución mínima de tiempo operativo, logró cumplir un objetivo que muchos consideraban imposible.
El uso eficiente del tiempo y de los recursos refleja una doctrina militar basada en la sorpresa, la información en tiempo real y la superioridad tecnológica. No se trata solo de fuerza bruta, sino de planificación, monitoreo permanente y control total del escenario. Esta capacidad coloca a Estados Unidos como referencia obligada en materia de operaciones militares modernas.
En contraste, Rusia ha evidenciado una notable debilidad tecnológica y estratégica en el conflicto con Ucrania. Cuando anunció que ocuparía territorio ucraniano en apenas tres días, proyectó una imagen de poder que no logró sostener en la práctica. Más de tres años después, la realidad del campo de batalla ha dejado al descubierto serias limitaciones.
Lejos de una victoria rápida, Rusia se ha visto atrapada en un conflicto prolongado, costoso y desgastante. Las fallas en logística, comunicación y modernización de equipos han sido evidentes, debilitando su imagen como potencia militar global y exponiendo las grietas de su aparato de defensa.
Ucrania, por su parte, ha sorprendido al mundo con una estrategia militar más efectiva de lo esperado. A pesar de sus limitaciones iniciales, ha sabido aprovechar el apoyo internacional, la inteligencia compartida y el uso inteligente de tecnología moderna para resistir y contraatacar con éxito.
La guerra ha demostrado que la disciplina estratégica, la innovación y la adaptabilidad pueden ser tan decisivas como el tamaño de un ejército. Ucrania ha logrado no solo resistir, sino también golpear puntos clave del adversario, alterando el equilibrio que muchos daban por sentado al inicio del conflicto.
En este nuevo escenario geopolítico, Rusia ha perdido a un aliado estratégico en América Latina, debilitando aún más su influencia internacional. Esta pérdida reduce su margen de maniobra política y militar fuera de Europa del Este, afectando su capacidad de proyección global.
El reordenamiento de fuerzas a nivel mundial deja claro que el poder militar ya no se mide solo en números, sino en tecnología, inteligencia y alianzas estratégicas. Estados Unidos consolida su liderazgo, Ucrania redefine el concepto de resistencia militar y Rusia enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia reciente.

