¡Sin respuestas no hay debate! Leonel Fernández frente a su pasado y el reto de enfrentar adversarios con manos limpias
Por Juan José Encarnación
SANTO DOMINGO, RD.-
El hecho de que usted, Leonel Fernández como líder de la Fuerza del Pueblo, considere que posee una capacidad de oratoria por encima de muchos, no le otorga el derecho de descalificar a sus adversarios cuando se trata de debatir temas políticos de interés nacional.
La elocuencia, aunque importante en la política, no sustituye la transparencia ni la rendición de cuentas. Un discurso bien estructurado no puede ocultar cuestionamientos que aún permanecen sin respuestas claras ante la ciudadanía.
En ese sentido, resulta necesario señalar que los precandidatos del Partido Revolucionario Moderno cuentan con la preparación suficiente para debatir cualquier tema político, con argumentos sólidos y una visión de futuro enfocada en el desarrollo del país.
Además, estos aspirantes han proyectado una imagen de manos limpias, apostando a una gestión basada en la eficiencia, la institucionalidad y el fortalecimiento de la democracia dominicana.
Antes de intentar colocarse en una posición de superioridad en el debate público, usted debe ofrecer explicaciones convincentes sobre una serie de casos que han marcado su trayectoria política y que aún generan cuestionamientos en la opinión pública.
Entre estos casos figura el escándalo del Plan de Empleo Mínimo Eventual (PEME), que dejó serias dudas sobre el manejo de recursos públicos y la transparencia en su ejecución.

Asimismo, está el proceso de privatización de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE), una decisión que ha sido ampliamente debatida por sus consecuencias económicas y sociales en el país.
No se pueden dejar de lado tampoco las ventas de empresas de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE), así como el controversial peaje sombra, que representó compromisos financieros significativos para el Estado.

De igual manera, el caso del parqueo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y los préstamos vinculados a la empresa Sun Land han sido temas recurrentes en el debate público.
A esto se suman los cuestionamientos sobre la compra de los aviones Super Tucano, así como las implicaciones de figuras como Figueroa Agosto y Quirino Ernesto Paulino en el contexto de su gestión.

Tampoco pueden ignorarse los señalamientos relacionados con 12 de las 17 obras adjudicadas a Odebrecht, así como la venta de terrenos del Consejo Estatal del Azúcar (CEA).
Los casos de figuras cercanas como Félix Bautista, Víctor Díaz Rúa y las operaciones de FUNGLODE, entre otros, forman parte de un conjunto de temas que requieren respuestas claras.
Solo cuando estas interrogantes sean debidamente aclaradas, se podrá hablar de un debate en igualdad de condiciones, donde cualquier actor político esté en capacidad de confrontar ideas sin cuestionamientos pendientes.
En ese escenario, cualquier precandidato del Partido Revolucionario Moderno, como Carolina Mejía, Guido Gómez Mazara y David Collado, entre otros, tienen la suficiente capacidad para debatir cualquier tema, pues tienen las manos limpias.
En contraste, el presidente Luis Abinader, líder máximo del PRM ha dado cátedra de desapego al poder, demostrando que, aun teniendo la posibilidad de optar por la reelección y contando con una alta valoración, ha sabido proyectar humildad, mantener un clima de paz social y un manejo económico estable.
La gestión del presidente Luís Abinader ha apostado a la transparencia y al fortalecimiento institucional, con muchos amigos, pero sin complicidad, enviando el mensaje de que es mejor administrar con manos limpias las entidades del Estado, muy distinto a un discurso de Leonel Fernández que no se corresponde con la práctica, y que arrastra cuestionamientos del pasado.

