“Entre la ilusión y la fe: Miguel Solano desafía el tiempo y desnuda sus misterios en una obra que sacude el alma”
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO, RD.-
“La Certeza del Tiempo” se presenta como una propuesta literaria cargada de sensibilidad y profundidad, donde el poeta Miguel Solano logra entrelazar la ficción con la realidad en una narrativa tipo cuento que invita a la reflexión. La obra no solo se limita a contar una historia, sino que se convierte en una experiencia introspectiva en la que el lector es conducido a cuestionar su propia percepción del tiempo, la vida y la existencia misma.
A través de un lenguaje poético y evocador, el autor nos sumerge en un mundo mágico donde las certezas dejan de ser absolutas y se transforman en sensaciones. En este universo narrativo, el tiempo no es una línea recta ni un concepto medible, sino una vivencia emocional que se percibe más con el alma que con la razón. Es precisamente esa mezcla entre lo real y lo imaginario lo que le otorga a la obra un carácter profundamente humano.
Uno de los fragmentos más significativos de la obra plantea una interrogante que atraviesa toda la narrativa: “Si el año es verdaderamente nuevo no lo sabemos”. Esta reflexión pone en duda una de las convenciones más arraigadas en la vida cotidiana, cuestionando si realmente existe un cambio tangible o si todo se trata de una construcción mental sostenida por la costumbre y la esperanza.
El texto continúa desarrollando esta idea al señalar que no hay certeza sobre ese supuesto inicio, pero aun así el ser humano se aferra a la ilusión de que algo distinto ha comenzado. Esa ilusión se convierte en una necesidad emocional, en un mecanismo que permite renovar las fuerzas y seguir adelante, incluso cuando la realidad no ofrece pruebas concretas de cambio alguno.
En una metáfora poderosa, el autor introduce el concepto de “las cervezas del tiempo”, una imagen simbólica que sugiere que el tiempo, al igual que una bebida, se experimenta y se siente más que se entiende. Sabemos que existe no porque podamos medirlo con exactitud, sino porque lo vivimos, lo sentimos y lo llevamos en nuestra memoria y emociones.
Esta percepción sensorial del tiempo se vincula directamente con la fe, otro de los pilares fundamentales del texto. La obra sostiene que es precisamente la fe la que nos permite reconocer aquello que no podemos comprobar, convirtiéndose en una guía emocional que da sentido a lo incierto y a lo intangible. La fe, en este contexto, no es solo un elemento espiritual, sino una herramienta para sostener la esperanza.
Finalmente, “La Certeza del Tiempo” nos deja una enseñanza profunda: es la fe la que repara todos los miedos. En medio de la incertidumbre que rodea al paso del tiempo y a la vida misma, el ser humano encuentra refugio en su capacidad de creer. Así, la obra de Miguel Solano no solo nos invita a reflexionar, sino también a reconciliarnos con nuestras dudas, recordándonos que, aunque no tengamos todas las respuestas, siempre podemos encontrar consuelo en aquello que sentimos y en lo que decidimos creer.

