Abinader reafirma su compromiso con la transparencia y advierte que en su gobierno no hay “vacas sagradas”
Por redacción
SANTO DOMINGO, RD.-
El presidente Luis Abinader utilizó su cuenta de X para reafirmar un principio que ha marcado su administración desde el primer día: el compromiso inquebrantable con la transparencia. Este mensaje, directo y contundente, vuelve a recordar a todos los dominicanos que la claridad en la gestión pública no es un eslogan, sino una obligación moral y administrativa. En tiempos donde la ciudadanía exige cuentas claras, este tipo de pronunciamientos fortalece la confianza pública.
En su declaración, Abinader reiteró que la lucha contra la corrupción continúa siendo una de las columnas fundamentales de su gobierno. Según expresó, no habrá espacio para la impunidad en ninguna instancia del Estado, lo cual representa un llamado claro a los funcionarios para actuar con rectitud. Esta postura se alinea con la demanda histórica de una sociedad que por décadas ha reclamado la erradicación de prácticas nocivas que afectaban el manejo de los recursos públicos.
El mandatario señaló además que la defensa del patrimonio público es una responsabilidad compartida, ya que dicho patrimonio pertenece a todos los dominicanos. Con ello, subraya que cada peso administrado debe ser protegido, justificado y utilizado con el propósito correcto. Este recordatorio tiene un peso especial en una nación que ha pagado caro los efectos de la mala administración, por lo que insistir en este punto no es casual, sino necesario.
Abinader enfatizó que estos principios no son negociables y que han guiado cada una de sus decisiones desde el inicio de su mandato. Su mensaje expresa que no solo se trata de hablar de transparencia, sino de ejercerla como norma diaria en el gobierno. Deja claro que la ética pública debe estar por encima de cualquier interés particular y que el servicio al país debe ser la prioridad de todo servidor público.
El presidente agregó una frase que resuena con fuerza: en su gestión no hay “vacas sagradas”. Esta afirmación es un aviso directo a todos los funcionarios, sin excepción, para que entiendan que el poder no otorga inmunidad ni privilegios especiales. En el contexto dominicano, esta expresión adquiere especial relevancia porque rompe con viejas prácticas donde ciertos sectores se consideraban intocables aun cuando cometían irregularidades.
Finalmente, el mensaje del mandatario busca establecer un precedente claro para la función pública, reafirmando que la transparencia, la rendición de cuentas y la lucha contra la corrupción seguirán siendo prioridades. Este tipo de declaraciones también procura generar confianza en la población y enviar una señal inequívoca: quien falte a estos principios deberá asumir las consecuencias. Así, el presidente Abinader marca nuevamente la ruta que, según él, debe seguir la administración pública dominicana.

