Alcaldía inaugura monumento a “La Biblia” y entrega remozada la “Ermita del Rosario”
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO ESTE.-
Desde la majestuosidad del Faro a Colón hasta la venerada Ermita del Rosario, Santo Domingo Este ha sido testigo de un acontecimiento trascendental. Este jueves, bajo el cielo sereno de nuestra ciudad, la Alcaldía de SDE desveló no solo un monumento, sino también un símbolo de fe arraigado en la historia misma de nuestra nación.

Con orgullo y solemnidad, el alcalde Manuel Jiménez presidió la inauguración del Monumento a la Biblia, un tributo tangible a la importancia de la palabra divina en nuestras vidas. En sus palabras, resonó un mensaje de reflexión y humildad: «Vivimos pidiendo a Dios, pero Dios nunca pide nada, solo espera que nos comportemos y hagamos las cosas bien». Una sentencia que nos invita a la introspección, recordándonos que la verdadera comunión con lo divino reside en nuestras acciones diarias.
Sin embargo, la jornada no se limitó a la revelación de este monumento imponente. La Alcaldía también obsequió a la ciudad una renovada Ermita del Rosario, un santuario que yace como testigo del inicio mismo de la evangelización en América. Es en estos recintos sagrados donde se entreteje nuestra identidad como pueblo, donde convergen historia y espiritualidad para nutrir el alma de nuestra comunidad.

Consciente de este legado, el alcalde Jiménez destacó la importancia de preservar nuestra herencia religiosa y cultural. «La Ermita del Rosario fue por donde entró la evangelización en América», recordó con emoción, subrayando así la trascendencia histórica de este lugar sagrado. En esta acción, la Alcaldía no solo embellece la ciudad, sino que también honra nuestra identidad como ciudadanos de fe y convicción.

La jornada culminó con una emotiva caminata, donde el alcalde y los asistentes se unieron en un recorrido desde el Monumento a la Biblia hasta la Ermita del Rosario. Un trayecto marcado por la comunión, la reflexión y el reconocimiento de la importancia de la espiritualidad en nuestra sociedad.
En este día memorable, Santo Domingo Este no solo ha sido testigo de la materialización de dos monumentos físicos, sino también del renacimiento de nuestro compromiso con nuestras raíces espirituales. En estos símbolos yacen no solo piedra y mármol, sino también la esencia misma de nuestra identidad como pueblo.

