Opinión

“América sin mí”: sátira mordaz de Miguel Solano sobre dioses muertos y nuevas divinidades modernas

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO, RD.-

El artículo “América sin mí”, de Miguel Solano, se presenta como una reflexión cargada de ironía y profundidad, donde el autor recurre a la sátira para examinar la evolución de las creencias humanas. En su planteamiento, los antiguos dioses han quedado relegados al olvido, desplazados por nuevas formas de fe y pensamiento que dominan el mundo moderno.

Solano describe a esos dioses de la antigüedad como figuras que, aunque alguna vez fueron poderosas, hoy permanecen simbólicamente muertos. Su desaparición no es solo física o mitológica, sino también cultural, pues ya no influyen de manera directa en la conducta ni en las decisiones de los hombres.

El autor se detiene en la relación que estos dioses tenían con los humanos, destacando cómo intervenían en sus vidas de forma directa. Según su visión, no eran seres distantes, sino protagonistas activos en los conflictos humanos, moldeando destinos y decisiones a su antojo.

Al analizar obras clásicas como La Ilíada, La Odisea y La Eneida, Solano encuentra elementos perturbadores. Le resulta impactante observar cómo los dioses no solo participaban en las guerras, sino que las promovían, las planificaban y hasta disfrutaban de ellas como si se tratara de un espectáculo.

Esta representación de los dioses como seres caprichosos y violentos lleva al autor a cuestionar la naturaleza de la divinidad en aquellas épocas. Para él, resulta monstruoso que figuras consideradas supremas actuaran con tanta crueldad y ligereza frente al sufrimiento humano.

Sin embargo, lejos de lamentar su desaparición, Solano expresa cierto alivio. Le reconforta pensar que esos dioses han quedado atrás, enterrados en el tiempo, y que ya no tienen poder sobre la humanidad contemporánea.

Aun así, el texto deja entrever que, aunque esos dioses han muerto, otros han ocupado su lugar. Estas nuevas deidades pueden no ser visibles ni mitológicas, pero ejercen influencia sobre la sociedad moderna de maneras igualmente profundas.

En un momento de introspección, Solano confiesa haber sentido que Dios jugaba con él, evocando la historia bíblica de Job. Esta comparación refleja una sensación de incertidumbre y cuestionamiento sobre el papel de lo divino en la vida humana.

La referencia a Job sugiere una lucha interna del autor, quien percibe la existencia como un escenario donde el sufrimiento puede ser parte de un designio incomprensible. Esta idea conecta con la antigua visión de los dioses, aunque desde una perspectiva más personal y contemporánea.

En conjunto, “América sin mí” no solo es una crítica a las antiguas creencias, sino también una invitación a reflexionar sobre las nuevas formas de fe y poder que rigen el mundo actual. Solano logra, mediante la sátira, provocar una mirada profunda sobre el pasado y el presente de la espiritualidad humana.

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