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Arlette Fernández: “El poder de la memoria y la música en la creación audiovisual”

 

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO.-

Durante mis estudios de edición de video, viví una experiencia que marcó profundamente mi entendimiento sobre la narrativa visual y la conexión emocional que puede lograrse a través del arte.

Fue una lección que me dejó Arlette Fernández, esposa del ideólogo de la Revolución de Abril, el coronel Rafael Tomas Fernández Domínguez, y que aún resuena en mí cada vez que reflexiono sobre el poder de las imágenes y la música.

En el desarrollo de un proyecto audiovisual, Arlette me confió fotografías valiosas de momentos históricos ligados a la Revolución de Abril. Eran imágenes en blanco y negro que llevaban consigo un peso simbólico profundo.

Decidí darles un giro visual aplicándoles un filtro de color para resaltar su relevancia en un contexto moderno y hacerlas más cercanas al espectador contemporáneo. Esta elección, aunque atrevida, fue recibida con total apoyo por parte de Arlette, quien entendió la intención detrás de mi decisión: destacar la fuerza emocional y mantener viva la memoria de esos momentos.

Para acompañar estas imágenes transformadas, elegí la canción «Milonga del fusilado» de Jorge Cafrune. Este tema, con su lírica cargada de profundidad y su melodía melancólica, parecía ser el complemento perfecto para transmitir el mensaje que buscaba.

«VIDEO REALIZADO CON FOTOGRAFÍAS FAMILIARES DE ARLETTE FERNÁNDEZ» 

En un encuentro familiar, tras haber compartido el trabajo, Arlette se acercó a mí y me susurró al oído unas palabras que nunca olvidaré: «Esa canción ha sacado lágrimas a muchos de los que estaban en este encuentro».

Sus palabras fueron una confirmación de que, a través de esa combinación de imágenes y música, habíamos logrado tocar el alma de quienes vieron el video. El arte había cumplido su función más noble: emocionar, evocar recuerdos y hacer que las personas se conectaran con su historia.

Aquel proyecto no fue solo un ejercicio técnico de edición, sino una experiencia transformadora que me enseñó sobre el valor de innovar sin perder de vista el respeto por la memoria histórica.

Las fotografías en blanco y negro, coloreadas con filtros, y la poderosa voz de Jorge Cafrune se unieron para crear una pieza que trascendió el tiempo, manteniendo viva una parte esencial de nuestra identidad colectiva.

Cada vez que escucho «Milonga del fusilado», recuerdo este proyecto y la forma en que el arte puede unir generaciones, conectar emociones y preservar las historias que dan sentido a nuestra lucha por la verdad y la justicia.

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