Camila, gracias por hacernos vivir para servir..!!
Por Juan Cruz Triffolio
Sociólogo – Comunicador Dominicano
Triffolio@gmail.com
Luego de subir y bajar, desplazándonos por la angosta carretera que une a Jarabacoa
y Constanza, salpicada de impresionantes y hermosos paisajes, llegamos a la
comunidad de Paso Bajito, en donde la humilde familia de Joaquín Espinal y Grisely de
Espinal nos esperaban con aparente ansiedad.
Previo, se hizo necesario dejar los vehículos estacionados bajo cuidado de algunos
samaritanos y empezar a caminar un tramo carretero infernal en donde sus peligrosas
laderas nos hacían recordar que nunca estamos lejos de la muerte.
Al fin llegamos a la modesta vivienda campesina de singular higiene y de un frescor
encantador, recibiendo de inmediato la amabilidad, el cariño y la hospitalidad de sus
tímidos moradores.
Así empezó el ameno encuentro con la niña Camila Espinal de apenas 4 años de edad
y sus abnegados padres, quienes ansiosamente deseaban recibir nuestra modesta
muestra de solidaridad a nombre de los hombres y mujeres que desde hace un
considerable tiempo sirven de soportes de los programas y las acciones comunitarias
que desarrolla la Fundación Dominicana por la Vida, Inc. -FundoVida- en diferentes
puntos de la geografía nacional.
Después de un corto pero sustancioso diálogo sobre la terrible patología que sufre la
niña, sin aparente posibilidad de ser biológicamente superable, procedimos a
entregarle la silla de ruedas deseada, algunos medicamentos imprescindibles para
mantenerla calmada, varias raciones de comidas crudas y una cantidad considerable
de pañales desechables.
La emoción que genera el deber cumplido nos arropó a todos al tiempo que en algunos
rostros corrían copiosamente las lágrimas paridas por la solidaridad humana.
Eduviges, Gregory, Juan Guzmán y su esposa Lilly, al igual que el doctor Luis Corniel,
su hija y Mary, quienes nos acompañaron en tan significativa experiencia, lucían
pletóricos de felicidad al sentir la energía que genera el extender la mano amiga a
seres humanos olvidados y saturados de múltiples necesidades materiales de
subsistencia.
Cumplida la ennoblecedora misión humanitaria y después de incontables expresiones
de gratitud por parte de los progenitores de Camila, iniciamos el inmediato regreso a
casa, no sin antes establecer el compromiso de una nueva visita a la humilde y amable
familia, agradeciendo el privilegio de conocerle y de serle útil con un modesto aporte
que nos hizo vivir la grandeza de compartir con gente noble y de corazón inmenso, a
pesar de que, cada día, tienden a sentir que se esfuman las esperanzas.
Son ellos, los denominados héroes anónimos en una tierra fértil donde avasalla la
miseria, quienes nos motivan a no olvidar el humanizante, impostergable y sabio
mandato de nuestra Madre Teresa: Dar hasta que duela..!!
No hay de otra..!!

