Cuba al borde del colapso, sin aliados, sin combustible y con un pueblo agotado
Por Manuel Rojas
SANTO DOMINGO, RD.-
El escenario internacional ha cambiado de manera drástica y Cuba lo está sintiendo con toda su crudeza. Los recientes acontecimientos en Venezuela han reducido casi a cero el flujo de combustible que históricamente sostenía al régimen cubano. A esto se suman las presiones y advertencias del expresidente Donald Trump hacia la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lo que ha provocado que también se merme el drenaje de recursos hacia la isla. Cuba se va quedando sola, sin oxígeno energético ni respaldo sólido.
Rusia, por su parte, está completamente absorbida por el conflicto en Ucrania, mientras que Irán ha sido golpeado en Siria y ha perdido margen de maniobra. Venezuela, con Nicolás Maduro acorralado, no ha podido responder ni sostener sus alianzas como antes. En ese tablero geopolítico, Cuba no será la excepción: el apoyo externo se agota y el margen de supervivencia del régimen se estrecha peligrosamente.
Pero más allá del contexto internacional, en Cuba hay un desgaste natural e irreversible. El cansancio de un modelo fracasado, sostenido por un comunismo trasnochado, ha empobrecido a un país que en otro tiempo fue referente en América. Cuba llegó a ser conocida como la “Suiza de América”: tuvo uno de los primeros sistemas de alumbrado público, carreteras modernas, sistemas de comunicación avanzados, televisión temprana y un desarrollo que marcó pauta en la región.
Todo ese progreso se detuvo con la llegada de Fidel Castro y la imposición del modelo comunista, basado en la expropiación y la apropiación forzada de bienes privados. Empresas norteamericanas, españolas, canadienses y de muchas otras naciones fueron confiscadas sin compensación alguna. Ese despojo masivo es el origen real del embargo estadounidense, no un simple capricho político, sino la respuesta a la confiscación ilegal de capitales e inversiones.
Lo mismo ocurrió en Venezuela, donde empresarios del sector petrolero y de otras áreas perdieron sus inversiones tras expropiaciones forzosas. Hoy, Estados Unidos busca garantizar que esos empresarios puedan recuperar lo que les fue arrebatado. Cuando se pregunta por qué existe el embargo contra Cuba, la respuesta es sencilla: porque el régimen autorizó el robo sistemático de propiedades privadas de ciudadanos y empresas de todo el mundo.
Cuba ya llegó hasta donde podía llegar con ese modelo. Miguel Díaz-Canel puede decir lo que quiera, pero la realidad es inocultable. No será necesaria una intervención extranjera: el colapso vendrá desde dentro. No porque el pueblo cubano tenga una referencia clara de lo que es la libertad, sino porque el hambre, la miseria y la desesperación no admiten ideologías.
Después de más de 70 años de dictadura, la mayoría de los cubanos no sabe lo que es vivir en libertad. Hoy no hay agua, no hay luz, no hay alimentos; la basura se acumula en las calles y los apagones son interminables. Ese es el verdadero detonante del estallido social. Y, para colmo, quien protesta es reprimido, apresado, maltratado y, en algunos casos, asesinado. Ese es el escenario que empuja a un pueblo cansado al límite de la resignación.

