Discurso del presidente Luis Abinader en la 80ª Asamblea de la ONU: un llamado a la unidad global
Por Juan José Encarnación
SANTO DOMINGO, RD.-
El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, se dirigió a la 80ª Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso que puso de relieve los desafíos más urgentes que enfrenta la humanidad en este momento histórico. Su mensaje estuvo marcado por un llamado a la unidad y la cooperación internacional, partiendo de la idea de que el mundo no debe lucir débil ni dividido frente a las crisis que hoy lo amenazan, sino más fuerte y cohesionado para dar respuestas efectivas. El mandatario dominicano enfatizó que sin un compromiso firme de los países miembros, los conflictos armados, las tensiones comerciales y la polarización política continuarán profundizando la desigualdad y la inestabilidad en el planeta.
Uno de los puntos centrales de su intervención fue la necesidad de establecer un orden internacional más justo y equitativo, que permita a las naciones en desarrollo, como la República Dominicana, tener mayores oportunidades de crecimiento y estabilidad. Abinader señaló que las actuales dinámicas globales favorecen a las grandes potencias, mientras que los países pequeños y medianos quedan atrapados en medio de las guerras comerciales y las disputas geopolíticas. En este sentido, reclamó que los organismos multilaterales redoblen sus esfuerzos para equilibrar las relaciones internacionales, fomentando el comercio justo y la cooperación solidaria.
El presidente también hizo un fuerte énfasis en el impacto del cambio climático, destacando que la República Dominicana y el Caribe en general son víctimas directas de sus consecuencias. Abinader puso como ejemplo el avance del sargazo, un fenómeno que está afectando las costas dominicanas, dañando el turismo, la pesca y los ecosistemas marinos. Explicó que esta problemática no es un asunto local, sino global, que requiere de la atención urgente de la comunidad internacional, con políticas conjuntas para mitigar los efectos y medidas de apoyo a los países más vulnerables.
Otro aspecto que abordó fue la revolución tecnológica y sus efectos contradictorios en la sociedad contemporánea. Si bien reconoció que la innovación digital trae oportunidades de progreso, también alertó sobre los riesgos de su uso indebido, como el hackeo, la desinformación y la difamación en redes sociales. En este punto, hizo referencia a la proliferación de las llamadas fake news, que están afectando la convivencia democrática y la estabilidad de muchas naciones. Abinader defendió que el acceso a la tecnología debe ir acompañado de responsabilidad ética y de un marco regulador internacional que proteja la verdad y la dignidad humana.
La polarización política mundial fue otro de los temas que destacó el mandatario, advirtiendo que los enfrentamientos ideológicos y las tensiones entre bloques de poder no solo dividen a las grandes potencias, sino que repercuten directamente en los países en desarrollo. La República Dominicana, como parte de la comunidad internacional, sufre los efectos indirectos de estas disputas, que se traducen en inestabilidad económica y social. Por eso, Abinader insistió en que los líderes del mundo deben dar un paso hacia adelante, dejando de lado las diferencias ideológicas para concentrarse en la búsqueda de consensos.
Finalmente, el presidente dominicano concluyó su intervención reafirmando que la justicia social debe ser el principio rector de las relaciones internacionales. Para Abinader, este concepto no es solo una aspiración idealista, sino una condición indispensable para alcanzar la paz y el desarrollo sostenible. Su discurso fue percibido como firme y visionario, cargado de realismo geopolítico, pero también de esperanza en que los pueblos del mundo puedan unirse en torno a valores comunes. Desde la perspectiva dominicana, se trató de un pronunciamiento que reafirma el compromiso del país con la defensa de la verdad, la equidad y la cooperación global.

