El abuso tarifario en el sector eléctrico: una carga para los comerciantes y amas de casas.-
Por la Redacción de SDE digital.-
SANTO DOMINGO.- En medio de un panorama económico ya complicado para los comerciantes dominicanos, las recientes alzas en las tarifas eléctricas han generado una creciente preocupación y frustración en el sector empresarial. Aunque el presidente dispuso la anulación de estas alzas, las distribuidoras han aprovechado la situación para duplicar y triplicar el costo de este servicio a los usuarios.
La decisión del presidente de dejar sin efecto las alzas de la tarifa eléctrica fue recibida con alivio, ya que los comerciantes se encontraban lidiando con múltiples desafíos económicos. Sin embargo, esta medida no ha sido suficiente para evitar que las distribuidoras de energía abusen de su posición y continúen aumentando desproporcionadamente los costos de este servicio vital.
Es alarmante que las distribuidoras, en lugar de cumplir con la disposición del presidente y buscar formas de aliviar la carga financiera de los comerciantes, estén aprovechando la situación para aumentar aún más sus ganancias a expensas de aquellos que dependen de la electricidad para mantener sus negocios en funcionamiento.
Los comerciantes están pagando tarifas eléctricas abusivas por un servicio que no se les brinda de manera constante y confiable. Es inaceptable que las distribuidoras de energía sigan exigiendo pagos exorbitantes mientras los comerciantes luchan con los apagones diarios. Esta situación no solo afecta a los comerciantes, sino también a los consumidores, ya que se traduce en precios más altos y una calidad de servicio deficiente.
La falta de un suministro eléctrico confiable y la imposición de altas tarifas son síntomas de problemas más profundos en el sistema energético dominicano. Se requiere una atención inmediata para abordar estas deficiencias y garantizar que los comerciantes y la población en general tengan acceso a un suministro eléctrico estable y a precios justos.
De su lado, las amas de casa desempeñan un papel fundamental en el hogar, y la falta de energía eléctrica constante afecta directamente su capacidad para llevar a cabo sus responsabilidades diarias. Los apagones prolongados dificultan tareas básicas como cocinar, conservar alimentos, lavar la ropa y mantener la casa en condiciones adecuadas. Estas interrupciones constantes generan un aumento en la carga de trabajo y afectan la calidad de vida de las amas de casa.
A pesar de las dificultades que enfrentan debido a los apagones, las amas de casa continúan siendo objeto de cobros por un servicio eléctrico que no reciben en su totalidad. Esto es injusto y pone una presión adicional en los hogares, especialmente aquellos con recursos financieros limitados. El hecho de que se les exija pagar tarifas completas a pesar de los cortes frecuentes es una clara falta de equidad y responsabilidad por parte de las distribuidoras de energía.
Además de ser injusto, este esquema tarifario pone en evidencia una grave deficiencia en la gestión del sector eléctrico dominicano. No es aceptable que los comerciantes y ciudadanos honestos deban cargar con el peso de las pérdidas causadas por aquellos que se dedican al fraude energético. Es necesario que se implementen medidas efectivas para combatir el robo de energía y que aquellos responsables sean sancionados adecuadamente.
La duplicación y triplicación del cobro de la tarifa eléctrica por parte de las distribuidoras de energía a los comerciantes dominicanos es un abuso inaceptable. Esta práctica injusta, sumada al hecho de que los usuarios legítimos terminen pagando por el robo de energía perpetrado por otros, agrava aún más la carga financiera que enfrentan los comerciantes.
Asimismo, es fundamental abordar las causas que han llevado a República Dominicana a tener la energía más cara de la región y buscar soluciones efectivas que beneficien a toda la población, garantizando un suministro eléctrico asequible y estable para el desarrollo del país.

