Opinión

El Colegio de Abogados de la República Dominicana supera su mayor crisis y emerge fortalecido en defensa del gremialismo jurídico

Por Julio César Terero Carvajal
SANTO DOMINGO, RD.-

El Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD), bajo la presidencia del doctor Trajano Vidal Potentini Adame, ha logrado sobreponerse a una de las crisis más profundas de su historia institucional. Este gremio, que celebró el 3 de febrero de 2026 sus 43 años de fundación, ha sido una pieza clave en la defensa del ejercicio jurídico en el país desde su creación al amparo de la Ley 91-83.

La referida Ley 91-83 constituyó por décadas el estatuto legal que regía al colegio, sin embargo, en el año 2015 el Tribunal Constitucional de la República Dominicana declaró dicha normativa no conforme con la Constitución. Esta decisión marcó un punto de inflexión en la vida institucional del gremio, obligando a replantear su base legal.

Como consecuencia de esta sentencia, el caso fue remitido al Congreso Nacional de la República Dominicana, que asumió la responsabilidad de reformar la legislación vigente. En respuesta, se aprobó la Ley 3-19, que actualmente rige el funcionamiento del colegio, aunque aún queda pendiente la aprobación de su estatuto orgánico mediante decreto del Poder Ejecutivo.

Durante este período de transición, el CARD atravesó momentos de gran incertidumbre y conflictos internos que pusieron en riesgo su estabilidad. La crisis no solo fue jurídica, sino también institucional y política, afectando la cohesión del gremio y su credibilidad ante la sociedad dominicana.

Sin embargo, a pesar de este escenario adverso, el colegio ha logrado salir fortalecido. Este proceso de recuperación ha sido posible gracias al esfuerzo conjunto de distintos actores comprometidos con el gremialismo jurídico, quienes entendieron la necesidad de anteponer los intereses colectivos por encima de las diferencias.

Un papel determinante lo jugó el consejo de expresidentes del gremio, quienes aportaron su experiencia y liderazgo en momentos cruciales. Asimismo, los presidentes seccionales —35 en todo el territorio nacional— asumieron una postura responsable y unificadora que permitió encauzar la solución del conflicto.

Es importante destacar que la crisis fue en gran medida provocada por la injerencia del sistema de partidos políticos en los asuntos internos del colegio. Esta situación generó tensiones que desviaron el enfoque institucional del CARD, afectando su misión principal de representar y defender a los profesionales del derecho.

No obstante, la superación de esta crisis ha dejado una lección clara: los gremios deben ser dirigidos por auténticos gremialistas, comprometidos con los intereses de sus miembros y no subordinados a agendas políticas externas. Este principio se convierte en un pilar fundamental para garantizar la independencia y el fortalecimiento institucional.

De cara al futuro, se hace un llamado a que en los próximos procesos electorales del colegio prevalezca la voluntad gremial por encima de cualquier interés político. Solo así se podrá consolidar un CARD verdaderamente representativo, transparente y enfocado en el desarrollo del ejercicio jurídico en la República Dominicana.

En conclusión, hoy se puede afirmar que ha triunfado el gremialismo jurídico nacional. La abogacía dominicana ha salido victoriosa de esta difícil etapa, logrando preservar la integridad de su principal institución. ¡Viva la abogacía nacional, viva el gremialismo jurídico y viva el Colegio de Abogados de la República Dominicana!

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