El discurso del pastor Ezequiel Molina entre el machismo y la realidad de las mujeres trabajadoras
Por Redacción SDE digital.-
Las declaraciones del pastor Ezequiel Molina durante la concentración evangélica La Batalla de la Fe, han generado una gran controversia. En su intervención, el pastor afirmó que «detrás de cada mujer exitosa en los negocios y las empresas, posiblemente hay un hogar descuidado». Estas palabras han sido calificadas por muchos como una muestra de machismo disfrazado de discurso religioso.
Es evidente que el pastor Ezequiel Molina ha tratado de maquillar con palabras una idea profundamente arraigada en un sistema patriarcal que busca culpar a la mujer por los supuestos «descuidados» en el hogar.
Sin embargo, lo que no dice el pastor es que, en la realidad, la carga del hogar ha recaído históricamente sobre la mujer, muchas veces sin el apoyo activo de los hombres.
Esto ha obligado a muchas mujeres a tomar la doble responsabilidad de cuidar del hogar y, al mismo tiempo, salir a trabajar para garantizar una mejor calidad de vida para ellas y sus hijos.
El éxito de una mujer en el ámbito laboral o empresarial no debe ser visto como un detrimento del hogar, sino como un triunfo frente a un sistema que no le ha facilitado el camino.
Es importante resaltar que muchas mujeres exitosas también son capaces de mantener hogares equilibrados, pero esta carga, que debería ser compartida, no siempre lo es. Es aquí donde el discurso de Ezequiel Molina no solo ignora, sino que invisibiliza las responsabilidades que los hombres también han abandonado en el hogar.
En vez de culpar a la mujer por buscar el éxito profesional, el pastor debería reflexionar sobre la falta de corresponsabilidad que muchos hombres han mostrado en los ámbitos domésticos.
La mujer no ha descuidado su hogar; lo que ha sucedido es que ha tenido que asumir un doble rol porque muchos hombres no han estado a la altura de las exigencias de un modelo familiar equitativo.
Las palabras de Ezequiel Molina perpetúan un modelo de familia tradicional que no se ajusta a la realidad contemporánea. Hoy en día, el hogar debe ser visto como un proyecto compartido, donde hombres y mujeres contribuyen de manera equitativa, tanto en lo económico como en las labores domésticas y emocionales.
Se espera que figuras con la influencia del pastor Ezequiel Molina promuevan discursos que edifiquen una sociedad más igualitaria, en lugar de reforzar estereotipos y prejuicios que ya no tienen cabida.
En un mundo donde la mujer ha demostrado su capacidad para liderar, crear y sostener tanto en el hogar como fuera de él, es momento de dejar atrás narrativas que intentan minimizar sus logros y perpetuar su papel subordinado.
Finalmente, es esencial que se reconozca que el éxito de una mujer no es el enemigo del hogar. Por el contrario, su éxito puede ser una fuente de inspiración y una herramienta para construir un futuro más justo y equitativo para todos. El verdadero «descuidado» aquí no es el hogar, sino la oportunidad perdida de promover un mensaje de unidad y equidad.

