El drama de la propiedad en Cancino Adentro “Una historia de lucha y desamparo”

Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO ESTE.-
En el corazón de Cancino Adentro, un barrio donde los sueños de hogar propio a menudo se desvanecen entre disputas y desalojos, la historia de una persona que estimo mucho es un ejemplo doloroso de promesas rotas y derechos ignorados.
Hace varios años, esa persona que estimo adquirió con esfuerzo un solar de 190 metros cuadrados a la Inmobiliaria Geraldino. Con sus propias manos y con el fruto de años de trabajo, levantó los cimientos de lo que esperaba que fuera su hogar, invirtiendo en una cisterna para asegurar un futuro con agua segura y abundante. Sin embargo, su sueño se vio truncado cuando invasores ilegales ocuparon el terreno, desafiando su derecho legítimo a la propiedad.
La voz de ella llena de impotencia y frustración, resuena en mis oídos lo dicho por ella: «He podido tener mi casa propia y sigo rodando». Esta declaración encapsula el sentimiento de muchos en situaciones similares en Cancino Adentro y más allá: la sensación de estar atrapado en un ciclo de incertidumbre y pérdida.
Ante esta tragedia personal, surge la pregunta inevitable: ¿Qué entidad gubernamental está realmente protegiendo los derechos de ciudadanos como ella? ¿Quién está haciendo cumplir la ley y asegurando que aquellos que trabajan duro y juegan según las reglas puedan finalmente disfrutar de la seguridad y estabilidad de un hogar propio?
Es hora de que las autoridades actúen con diligencia y responsabilidad. La Inmobiliaria Geraldino debe rendir cuentas por la venta de propiedades sin garantizar la seguridad de los compradores legítimos. Las fuerzas del orden deben intervenir para proteger los derechos de propiedad de aquellos que han invertido su tiempo, dinero y esperanzas en construir un futuro mejor para ellos y sus familias.
La historia de ella no es solo un caso aislado; es un símbolo de un problema más amplio que afecta a comunidades enteras. Es hora de poner fin a la injusticia y asegurar que todos los ciudadanos puedan alcanzar el sueño de un hogar seguro y propio, sin temor a ser desplazados por aquellos que buscan aprovecharse de la vulnerabilidad de otros.

