El engaño de los períodos, más allá de las palabras
Por Roberto Veras
SANTO DOMINGO.-
En un momento de lucidez entre tantas promesas vacías, Aritipo Vidal, conocido por su franqueza incisiva, lanzó una declaración que resonó en las profundidades de la política nacional. «El que me engaña una vez, sinvergüenza es; si me engaña dos, sinvergüenza yo.» Estas palabras, como un espejo frente a nuestra realidad política, reflejan una verdad incómoda.
La Constitución es clara en su intención de limitar el poder, estableciendo dos períodos y nada más. Sin embargo, ¿cuántos han intentado superar estos límites bajo la premisa de un «único regreso para rehabilitarse»? Las palabras resonantes de Vidal apuntan directamente a aquellos que buscan perpetuar su presencia en el poder más allá de lo permitido por ley.
El 2028 se aproxima, y con él, la promesa de una partida definitiva. Pero ¿será verdad esta vez? La única verdad que emerge clara entre las promesas esporádicas es la afirmación de que «nos vamos en el 28 para no volver jamás». Una promesa que, como ciudadanos responsables, debemos asegurarnos de que se cumpla.
El tiempo de las promesas incumplidas y las ambiciones personales disfrazadas de bien común debe llegar a su fin. Es hora de recordar que la política es un servicio, no un privilegio perpetuo.
Las palabras de Vidal nos recuerdan que la responsabilidad de mantener la integridad de nuestras instituciones recae en cada uno de nosotros, los ciudadanos, quienes debemos permanecer vigilantes y exigir cuentas claras.
En este cruce de caminos entre el poder y la responsabilidad, recordemos las palabras de aquellos que nos recuerdan nuestra misión como guardianes de la democracia y del estado de derecho.

