FarandulaNacionales

El grupo Bonyé debe recordar también a Enriquillo y Caonabo

 

Por Roberto Veras

SANTO DOMINGO, RD.-

Hace 17 años que visito, casi religiosamente, la actividad cultural que cada domingo realiza el grupo músico-cultural Bonyé en las Ruinas de San Francisco. Un espacio donde, más allá de la música, se respira historia, identidad y sentido patrio.

Después del primer set, como parte de su ritual, hacen un homenaje a la bandera y dedican con profundo respeto la canción Quisqueya a todos aquellos héroes de la Revolución de Abril de 1965. Un acto que merece todo el reconocimiento posible.

Sin embargo, en esa mención, tan cargada de simbolismo y memoria histórica, siento que falta recordar a dos grandes Quisqueyanos que, aunque vivieron siglos antes de aquella revolución, encarnaron el mismo espíritu rebelde y digno que caracteriza nuestra identidad. Me refiero a Enriquillo, el primer gran revolucionario de esta tierra, y a Caonabo, férreo defensor de los Quisqueyanos en los terribles tiempos de la colonia.

Enriquillo no solo se rebeló contra el dominio español: demostró que la dignidad y el derecho a ser libres no eran ideas importadas, sino que ya vivían en el corazón del pueblo Taíno. Por su parte, Caonabo, guerrero indómito, simboliza la resistencia pura, el coraje de un pueblo que se negó a someterse.

Recordarlos no es una cuestión de romanticismo histórico; es reconocer que la raíz de nuestra rebeldía y amor propio viene de mucho antes de la República, mucho antes de las revoluciones modernas.

Cabe destacar que, tras apenas 200 años de la llegada de los europeos, la raza Taína prácticamente desapareció, sometida a trabajos forzados, enfermedades y un genocidio silencioso que se ha querido suavizar en la memoria oficial.

Hoy, los cementerios Taínos que existían, como aquel que estaba donde se levanta el monumento a Montesinos o el que se encontraba en La Caleta, en la entrada del aeropuerto, han desaparecido con el paso del tiempo, el desarrollo urbano y la indiferencia colectiva.

De aquel pueblo originario apenas sobreviven algunas palabras que usamos sin darnos cuenta: “canoa”, “hamaca”, “batey”…entre otras.  Pero su memoria, su sacrificio y su ejemplo merecen algo más que el olvido. En un país que tanto celebra su historia, debemos hacer el esfuerzo consciente de incluir también a estos héroes primigenios, Enriquillo y Caonabo, en cada homenaje a Quisqueya.

Recordarlos no cambia el pasado, pero dignifica nuestro presente y ayuda a construir una identidad más completa y honesta. Al final, Quisqueya no es solo la patria nacida tras la independencia, es también la tierra de esos primeros hombres y mujeres que, sin necesidad de discursos grandilocuentes, nos enseñaron con su vida y su lucha el verdadero valor de la libertad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *