El poder es para usarlo y la verdad es para decirla
Por Juan Veras,
SANTO DOMINGO.-
Desde mis inicios como Odfelo, recuerdo con nostalgia a Ramón Expedito Hidalgo. Hidalgo era de los Odfelos que les fascinaba dar instrucciones, sobre todo sin libro en las manos. En sus enseñanzas, siempre decía que debemos ir detrás de la verdad.
Hace 45 años, recuerdo que Ramón Calcaño, en su clase de ética profesional, nos decía que debemos escribir siempre la verdad. Es por ello que, como Odfelo o como periodista, siempre estoy detrás de la verdad. La verdad no puede ser callada.
Mis compromisos con la búsqueda de la verdad y la transparencia, valores que creo son fundamentales tanto en el ejercicio del periodismo como en la vida de un Odfelo.
Es por ello que quiero narrar cómo desde mis inicios, inspirado por figuras como el hermano Ramón Expedito Hidalgo, me instruye a seguir el camino de la verdad, incluso cuando otros sugieren caminos oscuros y más fáciles o comprometidos.
Aprendí la importancia de desentrañar la verdad, sin importar las dificultades que puedan surgir en el camino, eran las enseñanzas de Hidalgo, que promovía la búsqueda activa de la verdad.
Ramón Calcaño, maestro de ética enfatizaba la necesidad de escribir siempre la verdad, lo cual marca una diferencia sutil pero significativa en el enfoque hacia la honestidad y la integridad en el periodismo.
Mis palabras transmiten una determinación firme de desvelar la verdad, incluso cuando aquellos que poseen poder intentan ocultarla.
Esta firmeza se ejemplifica en mis esfuerzos por investigar la venta de la logia de Neyba y los movimientos financieros sospechosos que rodean esa transacción.
Recuerdo una frase del Muy Respetable Gran Maestro que rezaba: «EL PODER ES PARA USARLO», a lo que respondí: «LA VERDAD ES PARA DECIRLA».
Desde entonces, he realizado investigaciones para descubrir en cuánto vendieron la logia de Neyba, qué hicieron con ese dinero y por qué depositaron más de 1 millón en una cooperativa ubicada en Sabana Grande de Boyá.
Malos hermanos han querido ahogar la verdad, pero la verdad, tarde o temprano, tendrá que salir a flote.
Esta narrativa no solo aboga por la honestidad y la responsabilidad en el periodismo, sino que también resalta el poder transformador de la verdad cuando se enfrenta a la opacidad y la injusticia.

